Sarna: contagio, tratamiento y prevención
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La sarna o escabiosis es una infestación de la piel causada por el ácaro Sarcoptes scabiei var. hominis, que deposita los huevos en pequeños orificios de la piel. La transmisión se produce exclusivamente entre humanos, generalmente mediante contacto directo y prolongado (al menos 10-15 minutos) piel con piel o, con menor frecuencia, a través de objetos infectados, como ropa de cama, prendas de vestir, toallas, pomos infectados, barandillas y dispositivos electrónicos. Las relaciones sexuales también representan una vía importante de contagio, por lo que la sarna se considerada una infección de transmisión sexual (ITS).
Esta infección no está relacionada con la falta de higiene personal. Se presenta con mayor frecuencia en situaciones donde muchas personas comparten espacio relativamente reducido y tienen un contacto estrecho.
La sarna es una enfermedad presente en todo el mundo y, aunque puede afectar a personas de cualquier raza y edad, es más frecuente en los países tropicales cálidos y en grupos de población socioeconómicamente vulnerables como los niños y las personas de edad avanzada. En estas zonas, su prevalencia entre la población infantil se sitúa entre el 5 % y el 10 %. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que, en cualquier momento en que se calcule, hay 200 millones de personas en el mundo con sarna, y la cifra acumulada de afectados es de 400 millones cada año.
Síntomas de la sarna
Los síntomas de la sarna suelen presentarse con características similares en todas las personas infestadas. Habitualmente comienzan entre 4 y 6 semanas después de la infestación, aunque en ocasiones pueden observarse algunos signos antes de que aparezcan los síntomas. Las localizaciones más típicas de las lesiones cutáneas de la sarna son: entre los dedos de las manos y los pies, parte interior de las muñecas, flexura del codo, axilas, bajo las mamas, la línea del cinturón, en el pliegue entre los glúteos, genitales externos, incluso bajo los anillos, los brazaletes o las pulseras de los relojes.
Los más frecuentes son:
- Picor intenso, especialmente por la noche. Puede tardar hasta un mes desde la infestación y, en algunos casos, persistir entre 2-4 semanas después del tratamiento. Este prurito se debe a una reacción alérgica frente al parasito, los huevos y sus excrementos.
- Insomnio en adultos debido al picor nocturno e irritabilidad en los niños.
- Bultos (pápulas) y surcos lineales de hasta 1 cm de longitud, que suelen terminar en una pequeña protuberancia localizados en muñecas, brazos, piernas y alrededor de la cintura.
- Lesiones de rascado sobre las zonas afectadas, que pueden sobreinfectarse de forma secundaria y dificultar el diagnóstico.
- En bebés, puede aparecer una erupción cutánea por todo el cuerpo, incluida la cabeza, la cara, el cuello cabelludo y detrás de las orejas.
Los ácaros aradores de la sarna excavan la capa superior de la piel, donde la hembra adulta deposita sus huevos. Los huevos eclosionan en 3 o 4 días y se convierten en adultos en 1 a 2 semanas. Tras 4 a 6 semanas, el paciente desarrolla una reacción alérgica a las proteínas y heces presentes en las galerías que excavan los parásitos, lo que provoca un prurito intenso y erupciones cutáneas. Al rascarse, facilita la entrada de bacterias pudiendo causar impétigo y, en casos más graves, abscesos o incluso septicemia.
En regiones tropicales, estas infecciones cutáneas asociadas a la sarna son un factor de riesgo habitual de insuficiencia renal y, en ocasiones, de cardiopatía reumática. Además, hasta un 10 % de los niños con sarna en zonas con pocos recursos presentan signos de afectación renal aguda, que puede persistir durante años y dejar secuelas permanentes.
La mayoría de las personas con sarna resultan infestadas por entre 10 y 15 ácaros. En cambio, las personas inmunodeprimidas, resultan infectadas por miles a millones de ácaros, lo que provoca una dermatosis escamosa y costrosa, denominada sarna noruega. La sarna noruega cursa a menudo sin picor, se propaga muy fácilmente y puede causar infecciones secundarias potencialmente mortales.
Tratamiento contra la sarna
La sarna se trata con cremas tópicas de prescripción médica o, en los casos más graves, con medicamentos tomados por vía oral. A menudo, al iniciarse el tratamiento, el picor empeora durante una o dos semanas.
Los tratamientos que se aplican por todo el cuerpo son:
- Vaselina azufrada al 6-20 %: Es el tratamiento de elección en la actualidad en España, ya que no ocasiona fracasos terapéuticos cuando se aplica correctamente y se acompaña de medidas higiénicas complementarias.
El tratamiento consiste en aplicar vaselina azufrada de 1 a 3 días consecutivos, desde el cuello hasta los pies, incluyendo pliegues y debajo de las uñas. En niños menores de 2 años, debe aplicarse también en la cabeza. La aplicación es preferible hacerla por la noche y ducharse por la mañana. Este tratamiento se repite de nuevo de 1 -3 días consecutivos al cabo de 7- 14 días. En la sarna costrosa, la aplicación debe realizarse en todo el cuerpo durante 7 días consecutivos, y posteriormente 2 veces por semana hasta la resolución del cuadro clínico. Se puede prescribir en embarazadas, madres en periodo de lactancia, niños de cualquier edad y personas mayores, lo que lo convierte en una opción terapéutica segura.
- Emulsión de benzoato de bencilo: Generalmente al 25 %, se aplica durante 2 noches consecutivas y se repiten el ciclo tras 7-10 días. En embarazadas y niños menores de 6 meses, se realiza una aplicación única, que también se repite a los 7-10 días. En niños de 2-12 años, se aconseja diluir la loción del 25 % con agua en la mitad (12,5 %) y en niños menores de 2 años a un cuarto (6,25 %). Se debe mantener 24 horas tras cada aplicación antes de aclararla con ducha o baño. En embarazadas y niños de 6 meses a 2 años se reduce el tiempo de exposición a 12 horas y en menores de 6 meses a 6 horas.
- Crema de permetrina al 5 %: Se aplica desde el cuello hasta los pies por la noche y se retira al día siguiente en la ducha. En niños menores de 2 años, debe aplicarse también en el cuero cabelludo y en la cara. El tratamiento se repite a la semana. En los últimos años, la literatura médica ha documentado una alta frecuencia de resistencia a la permetrina, lo que reduce su eficacia.
Por otro lado, la ivermectina oral, incluida por la OMS en su lista de medicamentos esenciales contra la sarna, es también eficaz. Sin embargo, no debe utilizarse en embarazadas ni en niños que pesen menos de 15 kg.
Los tratamientos no eliminan los huevos del parásito, por lo que es necesario repetir la aplicación para destruir los ácaros recién eclosionados. Dado que en las primeras fases de la infestación las personas no muestran síntomas, se debe tratar a todas las personas que vivan juntas, aunque no presenten síntomas, a fin de que la enfermedad no se propague.
Si aparecen complicaciones, pueden requerirse otros tratamientos adicionales Las infecciones cutáneas bacterianas o el impétigo, se utilizan antisépticos o antibióticos. Y para el prurito pueden administrarse antihistamínicos con acción sedante.
Cómo prevenir la sarna
Medidas higiénicas para prevenir la propagación de la sarna:
- Evitar el contacto piel con piel con una persona infestada, sobre todo si tiene erupciones que le causan picor.
- Cuando una persona tenga sarna, tratar a todos los miembros de su familia para evitar que les contagien los ácaros.
- La ropa de vestir y de cama debe lavarse con agua caliente a 60ºC y secarse al sol al día siguiente de cada aplicación del tratamiento. La ropa y otros objetos que no puedan lavarse con agua caliente es suficiente mantenerlos en una bolsa de plástico cerrada durante 7-15 días.
- Aspirar las alfombras, moquetas, sillones, sillas, sofás, etc.
- Cortar las uñas para evitar la persistencia de parásitos y para minimizar las lesiones del rascamiento.
Bibliografía
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