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Piernas cansadas y sensación de pesadez. Consejos desde la farmacia

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Piernas cansadas y sensación de pesadez. Consejos desde la farmacia

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Mabel Martín Vergel

Farmacéutica del Servicio de Información Técnico- Profesional del COFM

Las piernas cansadas y sensación de pesadez son síntomas que varían en intensidad y a menudo, están influenciados por factores ambientales. Las condiciones térmicas, en particular el calor, parece modular la gravedad de los síntomas.

Muchos pacientes informan que el calor empeora la sensación de pesadez en las piernas, mientras que el frío la alivia. Esto es debido a que el calor induce vasodilatación, aumenta la acumulación de sangre en las venas e intensifica la hinchazón y el malestar, mientras que el frío produce vasoconstricción y reduce transitoriamente los síntomas. Por ello, con la llegada de las altas temperaturas al favorecer la dilatación venosa, dificulta el retorno sanguíneo y generan la sensación de pesadez. Sin embargo, las molestias en las extremidades inferiores se intensifican no solo por el efecto directo del calor, sino también por factores individuales que modulan la respuesta vascular como la predisposición genética, el sedentarismo, el sobrepeso y cambios en la rutina propios de esta época. Manifestaciones que pueden resultar molestas y que llevan a muchos pacientes a buscar consejo en la farmacia.

Esta sintomatología forma parte del espectro de la enfermedad venosa crónica, una afección vascular que afecta a millones de personas en todo el mundo y que tiene un impacto significativo en la calidad de vida del paciente. Su prevalencia es elevada, se estima que afecta aproximadamente al 63 % de las mujeres y al 36 % de los hombres.

Síndrome de piernas cansadas

La función de las venas en el sistema circulatorio es recoger la sangre de todo el cuerpo para llevarla de vuelta al corazón, donde se oxigena de nuevo y sale a través de las arterias para irrigar otra vez todos los tejidos. En el caso de la circulación venosa de las piernas, para que la sangre circule en contra de la gravedad, la contracción de los músculos de las mismas actúa como una bomba presionando las venas a las que rodea. Las venas disponen de unas pequeñas válvulas que se abren con el paso de la sangre y se cierran para impedir su retroceso, consiguiendo impulsar la sangre hacia arriba. El síndrome de piernas cansadas se produce cuando el retorno venoso es insuficiente por fallo en este sistema de bombeo, la sangre se estanca, se dilata la vena, se filtran líquidos a los tejidos y se manifiestan los primeros síntomas que son la hinchazón y la pesadez.

Además, con el tiempo, y debido a estar sometida a una tensión excesiva, la pared venosa dilatada se hace cada vez menos elástica y con ello pierde su capacidad de contención de la sangre. Entonces aparecen las varices. Esta enfermedad vascular se llama insuficiencia venosa crónica (IVC).

Síntomas frecuentes

Los síntomas más frecuentes incluyen pesadez y edema en las piernas, hinchazón de los miembros inferiores, dolor, prurito, calambres musculares, hormigueo, adormecimiento, sensación de agujetas y la presencia de varices. Estas manifestaciones suelen intensificarse con el calor y con el ortostatismo, que es permanecer de pie sin moverse durante largos periodos.

La intensidad de los síntomas aumenta de forma proporcional a la edad, y existen diferencias claras entre sexos. En las mujeres, la sintomatología puede acentuarse durante la menstruación, el embarazo, los tratamientos hormonales sustitutivos o el uso de anticonceptivos orales, debido al efecto de la progesterona, que contribuye a debilitar la pared venosa.

La mayoría de los pacientes padecen síntomas leves. Sin embargo, en fases avanzadas puede afectar seriamente la calidad de vida de los pacientes, por lo que es importante detectar los casos de insuficiencia venosa y poner remedio para evitar que la enfermedad empeore.

El calor como factor agravante

Con la llegada del calor, las consultas por piernas cansadas y sensación de pesadez aumentan de forma significativa en la farmacia. Las altas temperaturas actúan como un potente vasodilatador, favoreciendo la acumulación de sangre en las venas y dificultando el retorno venoso, lo que convierte al verano en un periodo especialmente crítico para quienes presentan predisposición a la insuficiencia venosa crónica. A ello se suma la exposición prolongada al sol, muy habitual en esta época, que intensifica más la dilatación venosa.

Durante el periodo vacacional, los viajes largos también contribuyen al empeoramiento de los síntomas.  Permanecer sentada durante horas enlentece la circulación y favorece la dilatación venosa. Del mismo modo, el sobrepeso u obesidad, especialmente en mujeres, reduce la eficacia de la bomba muscular de la pantorrilla, mientras que el estreñimiento incrementa la presión abdominal y dificulta aún más el retorno venoso.

A estos factores se suman otros predisponentes no modificables que aumentan la probabilidad de desarrollar síntomas venosos. Entre ellos destacan la edad, la predisposición genética, los antecedentes de enfermedades circulatoria, el sexo femenino, donde la hormona progesterona de la mujer contribuye debilita las paredes de las venos. El embarazo también es un periodo de especial vulnerabilidad, ya que el crecimiento uterino comprime las venas abdominales dificultando el retorno sanguíneo. Asimismo, el pie plano disminuye la eficacia de la bomba muscular durante la marcha, favoreciendo la aparición de molestias.

La combinación de estos factores con las altas temperaturas explica por qué, durante los meses cálidos, los síntomas se intensifican y un mayor número de pacientes acude a la farmacia en busca de consejo farmacéutico.

Tratamiento

Terapia compresiva: consiste en la aplicación de presión externa sobre determinados puntos en las piernas y de manera decreciente hacia la cintura, mediante el uso de vendas o medias de compresión elástica. Además, es importante elegir la compresión, talla y modelo adecuado, que será distinto para cada paciente.

Fitoterapia: existen plantas medicinales que favorecen la mejoría de la circulación sanguínea. Entre ellas, las más utilizadas son:

  • Ginkgo biloba: posee acción venotónica que incrementa el tono de las paredes venosas, reforzando su motricidad y facilitando el retorno.
  • Castaño de india: se usa principalmente la semilla por su actividad antiedematosa y antiinflamatoria.
  • Ruscus:  posee efecto vasoconstrictor.
  • Vid roja:  gracias a su acción vasoprotectora, estabiliza las paredes vasculares, disminuyendo la permeabilidad y el edema asociado.
  • Centella asíatica:  con actividad vasoprotectora, favorece la elasticidad de la pared vascular y la síntesis de colágeno.
  • Hamamelis virginiana: posee actividad venotónica.

Estos tratamientos se pueden encontrar en forma farmacéuticas de administración tanto vía oral como tópica. Los geles/cremas además de ejercer efecto frio, ayuda a favorecer el retorno venoso.

Consejo farmacéutico

Las piernas cansadas y la sensación de pesadez empeoran mucho con el calor, pero pequeños hábitos diarios pueden ayudar a mejorar la calidad de vida y el bienestar, por ello es importante:

  • Mantener una vida diaria activa y realizar actividades físicas como caminar. Con cada paso que se da se contraen los músculos de las piernas, y esto ayuda a bombear la sangre hacia el corazón y evita que se acumulen en las venas de las extremidades inferiores. Solamente con caminar a paso ligero unos 10-15 minutos de forma regular ya es beneficioso. Si se permanece mucho tiempo de pie, es bueno hacer ejercicios con las piernas (por ejemplo, ponerse de puntillas varias veces seguidas, caminar sobre los talones.
  • Mantener las piernas en alto: Hacer descansos con las piernas elevadas por encima del corazón, preferiblemente durante 30 minutos 2-3 veces al día. Elevar las piernas al sentarse por encima del nivel de las caderas y apoyarlas sobre un sillón o unos cojines, procurando no cruzarlas.
  • Dormir con las piernas levantadas unos 15 cm. No hacerlo si padeces insuficiencia cardiaca.
  • Evitar la exposición excesiva al sol. No depilarse con cera caliente.
  • Darte duchas con agua fría y masajea con el chorro desde los pies hasta las ingle. El frio tiene un efecto antinflamatorio a la vez que provoca que las venas se estrechen, evitando que la sangre se acumule en ellas
  • Aplicar masajes de drenaje o que te los den (son aquellos que incluyen movimientos ascendentes desde los tobillos hacia la ingle.
  • No utilizar ropa ajustada y calcetines con goma estrecha. Es preferible elegir prendas amplias y de tejidos naturales que permitan que la ropa transpire.
  • Usar calzado ancho y cómodo, preferiblemente cerrado. Y evitar el uso de tacones.
  • Seguir una alimentación sana y equilibrada para evitar el sobrepeso.
  • Mantener la piel limpia e hidratada, ya que la retención en las piernas puede acabar dañando la piel.
  • SI vas a realizar un viaje de larga duración, trata de levantarte y mueve las piernas e hidrátate para reducir el riesgo de sufrir el síndrome de la clase turista.

El farmacéutico comunitario es el profesional más cualificado para recomendar en las fases iniciales del síndrome de piernas cansadas. Su asesoramiento permite elegir la opción mas adecuada y dar el mejor consejo. Si aún así las molestias no mejoran o aparecen signos de alarmas como cambio en el color de piel, úlceras, heridas, sangrado, dolor intenso o un aumento llamativo del tamaño de las venas, es imprescindible acudir al médico, quien valorará el caso y determinará el tratamiento más adecuado.

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