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Recomendaciones para reducir los riesgos debidos a la exposición al humo de incendios

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Recomendaciones para reducir los riesgos debidos a la exposición al humo de incendios

Rebeca González Ginés

Rebeca González Ginés

Farmacéutica. Directora del Servicio de Información Técnica del COFM

Los incendios forestales son fuegos incontrolados que ocurren en la naturaleza y pueden ser provocados por seres humanos y/o intensificados por condiciones climáticas adversas. Los incendios forestales provocan una amplia variedad de impactos y consecuencias, tanto a nivel ambiental como desde el punto de vista de la salud humana.

A nivel de la salud humana, la principal preocupación se debe a la exposición al humo, pero también debe considerarse la exposición a aguas y suelos contaminados, las lesiones físicas directas, derivadas de la exposición directa al fuego, el calor intenso o asociadas a la emergencia, y los posibles impactos en la salud mental, al ser eventos potencialmente traumáticos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que los incendios forestales están aumentando en frecuencia, gravedad y duración, y de que la temporada de incendios empieza antes y termina más tarde, por lo que la prevención cobra cada vez más importancia.

El humo de los incendios forestales es una mezcla compleja de gases y partículas, incluyendo las PM2.5 y PM10, monóxido y dióxido de carbono, óxidos de nitrógeno, ozono, compuestos orgánicos volátiles (como formaldehído y benceno), plomo y otras sustancias tóxicas e irritantes.

La OMS advierte que este humo contiene contaminantes peligrosos, entre ellos las partículas finas PM2.5; es decir, partículas con un diámetro menor a 2.5 micrómetros que se encuentran en suspensión en el aire compuestas por polvo, hollín y metales, consideradas como una de las principales amenazas para la salud pública en este tipo de episodios debido a su capacidad de penetración profunda en el organismo. Estas partículas finas del humo pueden penetrar profundamente en las vías respiratorias y entrar al torrente sanguíneo favoreciendo procesos de inflamación y estrés oxidativo, especialmente cuando la exposición al humo se mantiene durante varias horas o días.

Entre los síntomas más frecuentes por la exposición al humo en la población general destacan:

  • Irritación de ojos, nariz y garganta.
  • Tos.
  • Sensación de opresión torácica.
  • Dolor de cabeza.
  • Cansancio y decaimiento, fatiga.
  • Sibilancias o dificultad para respirar.
  • Latidos cardíacos acelerados (taquicardia) .
  • Vómitos y debilidad.
  • Confusión/alteración de la conciencia.

Estos efectos no se limitan a una molestia pasajera, sino que el humo de los incendios puede agravar enfermedades respiratorias, desencadenar crisis asmáticas, reducir la función pulmonar y aumentar también el riesgo de complicaciones cardiovasculares.

Las personas con asma, EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica) u otras enfermedades respiratorias crónicas forman parte de los grupos más vulnerables frente a esta exposición, pero no son las únicas. También requieren especial atención los bebés y los niños, las personas mayores, las embarazadas, los pacientes con enfermedad cardiovascular y los pacientes diabéticos, ya que presentan una mayor susceptibilidad a los efectos del humo.

Para mitigar los efectos en la salud del humo de los incendios forestales se deben seguir las siguientes recomendaciones:

  • Permanece en interiores (si es seguro). Evita abrir puertas y ventanas, y en la medida de lo posible toda la ventilación exterior de la casa (chimeneas, campana extractora, rejillas de ventilación o similares) para evitar la entrada de humo. Si usas el aire acondicionado que sea en modo recirculación.
  • Reduce al máximo la exposición exterior. Evita hacer ejercicio al aire libre mientras exista contaminación.
  • En caso de necesidad y salidas al exterior en zonas con humo, se recomienda utilizar mascarillas FFP2 bien ajustadas y gafas de protección para prevenir la irritación ocular y de las mucosas. En caso de exposición al humo, las mascarillas quirúrgicas y el uso de pañuelos no son una protección segura contra sus partículas. Las mascarillas FFP2 con filtro de carbono activo además protegen de los gases contaminantes.
  • En caso de pertenecer a un grupo de población de riesgo y notar un empeoramiento de los síntomas, contacte con su médico o farmacéutico, y siga el tratamiento prescrito.
  • Mantente bien hidratado. Bebe abundante agua y evita el alcohol y la cafeína.
  • Mantente en calma evitando situaciones de miedo y pánico.
  • Sigue siempre las indicaciones de las autoridades sanitarias y estate atento a las alertas.
  • Consulta fuentes oficiales sobre calidad del aire y riesgos de incendios.

Recuerda que desde el COFM permanecemos en contacto con las autoridades y con las farmacias de las zonas afectadas para contribuir a garantizar la atención farmacéutica a la población.

 

Recomendaciones después del incendio

  • Ventila la vivienda: Una vez que el incendio esté controlado y las autoridades indiquen que la calidad del aire exterior es adecuada, antes de reocupar completamente el hogar, abre ventanas y puertas para renovar el aire interior.
  • Evita la exposición a las cenizas: el contacto directo y su inhalación. En caso de contacto, lava la zona expuesta lo antes posible.
  • Limpia adecuadamente las superficies y el suelo con un trapo húmedo: Esto evita que las partículas pequeñas de ceniza queden en suspensión en el aire. Puedes usar mascarilla FFP2, gafas y ropa de manga larga durante las tareas de limpieza post-incendio para disminuir el contacto con las partículas.
  • Garantiza la seguridad del agua y alimentos: si el suministro de agua se vio afectado, asegúrate de que el agua sea apta para el consumo (sigue las recomendaciones de las autoridades sanitarias). Evita el uso de fuentes naturales o manantiales no conectados a la red. No consumas alimentos que hayan estado expuestos directamente al humo o a cenizas. En el caso de alimentos envasados, limpia bien el envase con agua segura antes de abrirlos.
  • Si sientes estrés, irritabilidad, preocupación persistente, ansiedad o malestar por las pérdidas sufridas, busca apoyo psicológico.

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