Recomendaciones para reducir los riesgos debidos a la exposición al humo de incendios
Contenido principal

Los incendios forestales son fuegos incontrolados que ocurren en la naturaleza y pueden ser provocados por seres humanos y/o intensificados por condiciones climáticas adversas. Los incendios forestales provocan una amplia variedad de impactos y consecuencias, tanto a nivel ambiental como desde el punto de vista de la salud humana.
A nivel de la salud humana, la principal preocupación se debe a la exposición al humo, pero también debe considerarse la exposición a aguas y suelos contaminados, las lesiones físicas directas, derivadas de la exposición directa al fuego, el calor intenso o asociadas a la emergencia, y los posibles impactos en la salud mental, al ser eventos potencialmente traumáticos.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que los incendios forestales están aumentando en frecuencia, gravedad y duración, y de que la temporada de incendios empieza antes y termina más tarde, por lo que la prevención cobra cada vez más importancia.
El humo de los incendios forestales es una mezcla compleja de gases y partículas, incluyendo las PM2.5 y PM10, monóxido y dióxido de carbono, óxidos de nitrógeno, ozono, compuestos orgánicos volátiles (como formaldehído y benceno), plomo y otras sustancias tóxicas e irritantes.
La OMS advierte que este humo contiene contaminantes peligrosos, entre ellos las partículas finas PM2.5; es decir, partículas con un diámetro menor a 2.5 micrómetros que se encuentran en suspensión en el aire compuestas por polvo, hollín y metales, consideradas como una de las principales amenazas para la salud pública en este tipo de episodios debido a su capacidad de penetración profunda en el organismo. Estas partículas finas del humo pueden penetrar profundamente en las vías respiratorias y entrar al torrente sanguíneo favoreciendo procesos de inflamación y estrés oxidativo, especialmente cuando la exposición al humo se mantiene durante varias horas o días.
Entre los síntomas más frecuentes por la exposición al humo en la población general destacan:
- Irritación de ojos, nariz y garganta.
- Tos.
- Sensación de opresión torácica.
- Dolor de cabeza.
- Cansancio y decaimiento, fatiga.
- Sibilancias o dificultad para respirar.
- Latidos cardíacos acelerados (taquicardia) .
- Vómitos y debilidad.
- Confusión/alteración de la conciencia.
Estos efectos no se limitan a una molestia pasajera, sino que el humo de los incendios puede agravar enfermedades respiratorias, desencadenar crisis asmáticas, reducir la función pulmonar y aumentar también el riesgo de complicaciones cardiovasculares.
Las personas con asma, EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica) u otras enfermedades respiratorias crónicas forman parte de los grupos más vulnerables frente a esta exposición, pero no son las únicas. También requieren especial atención los bebés y los niños, las personas mayores, las embarazadas, los pacientes con enfermedad cardiovascular y los pacientes diabéticos, ya que presentan una mayor susceptibilidad a los efectos del humo.
Para mitigar los efectos en la salud del humo de los incendios forestales se deben seguir las siguientes recomendaciones:
- Permanece en interiores (si es seguro). Evita abrir puertas y ventanas, y en la medida de lo posible toda la ventilación exterior de la casa (chimeneas, campana extractora, rejillas de ventilación o similares) para evitar la entrada de humo. Si usas el aire acondicionado que sea en modo recirculación.
- Reduce al máximo la exposición exterior. Evita hacer ejercicio al aire libre mientras exista contaminación.
- En caso de necesidad y salidas al exterior en zonas con humo, se recomienda utilizar mascarillas FFP2 bien ajustadas y gafas de protección para prevenir la irritación ocular y de las mucosas. En caso de exposición al humo, las mascarillas quirúrgicas y el uso de pañuelos no son una protección segura contra sus partículas. Las mascarillas FFP2 con filtro de carbono activo además protegen de los gases contaminantes.
- En caso de pertenecer a un grupo de población de riesgo y notar un empeoramiento de los síntomas, contacte con su médico o farmacéutico, y siga el tratamiento prescrito.
- Mantente bien hidratado. Bebe abundante agua y evita el alcohol y la cafeína.
- Mantente en calma evitando situaciones de miedo y pánico.
- Sigue siempre las indicaciones de las autoridades sanitarias y estate atento a las alertas.
- Consulta fuentes oficiales sobre calidad del aire y riesgos de incendios.
Recuerda que desde el COFM permanecemos en contacto con las autoridades y con las farmacias de las zonas afectadas para contribuir a garantizar la atención farmacéutica a la población.
Recomendaciones después del incendio
- Ventila la vivienda: Una vez que el incendio esté controlado y las autoridades indiquen que la calidad del aire exterior es adecuada, antes de reocupar completamente el hogar, abre ventanas y puertas para renovar el aire interior.
- Evita la exposición a las cenizas: el contacto directo y su inhalación. En caso de contacto, lava la zona expuesta lo antes posible.
- Limpia adecuadamente las superficies y el suelo con un trapo húmedo: Esto evita que las partículas pequeñas de ceniza queden en suspensión en el aire. Puedes usar mascarilla FFP2, gafas y ropa de manga larga durante las tareas de limpieza post-incendio para disminuir el contacto con las partículas.
- Garantiza la seguridad del agua y alimentos: si el suministro de agua se vio afectado, asegúrate de que el agua sea apta para el consumo (sigue las recomendaciones de las autoridades sanitarias). Evita el uso de fuentes naturales o manantiales no conectados a la red. No consumas alimentos que hayan estado expuestos directamente al humo o a cenizas. En el caso de alimentos envasados, limpia bien el envase con agua segura antes de abrirlos.
- Si sientes estrés, irritabilidad, preocupación persistente, ansiedad o malestar por las pérdidas sufridas, busca apoyo psicológico.
Fin del contenido principal

