Saltar navegación. Ir directamente al contenido principal

Blog

Impacto psicológico de los incendios forestales

Contenido principal

Impacto psicológico de los incendios forestales

Rebeca González Ginés

Rebeca González Ginés

Farmacéutica. Directora del Servicio de Información Técnica del COFM

Los incendios son eventos potencialmente traumáticos y en muchos casos con consecuencias psicológicas significativas, incluso en aquellas personas que no sufrieron afectaciones físicas directas. Más allá de la pérdida de miles de hectáreas, fauna y patrimonio natural y particular, las llamas dejan un rastro silencioso pero igual de destructivo, el daño psicológico y social que sufren las personas y comunidades afectadas.

Estas consecuencias, derivan de la experiencia del trauma, la pérdida del hogar y de las pertenencias, la pérdida de seres queridos, la alteración del paisaje, la incertidumbre y el cambio brusco de la vida diaria que estos eventos catastróficos conllevan.

A corto plazo nos encontramos con:

  • Miedo y pánico: sensación de peligro constante y shock al recordar el avance de las llamas.
  • Problemas de sueño: insomnio y pesadillas frecuentes relacionados con la emergencia vivida.
  • Hipervigilancia: Estar muy alerta ante cualquier ruido, olor a humo o cambio de clima.
  • Desorientación y sensación de irrealidad.

Los impactos más importantes a medio y largo plazo son:

  • Estrés postraumático (TEPT): especialmente en personas que perdieron hogares, seres queridos o fueron evacuadas.
  • Ansiedad y depresión: por la pérdida, la incertidumbre, el miedo y la interrupción de la vida diaria.
  • Problemas de sueño y alimentación.
  • Hipersensibilidad a estímulos relacionados con el incendio y el suceso traumático vivido.
  • Duelo: por la pérdida de propiedades, recuerdos y el cambio en el paisaje.
  • Tristeza profunda por la pérdida de la casa, los bienes o el paisaje natural, acompañada de desesperanza sobre el futuro.
  • Impacto en población infantil: pueden manifestar irritabilidad, retraimiento social, problemas de sueño, pesadillas y disminución del rendimiento escolar.
  • Sentimientos de indefensión ante futuros veranos, asociando el calor con peligro.
  • Culpa del superviviente en quienes han salido ilesos mientras vecinos o familiares han perdido más.
  • En algunos casos conlleva la reactivación de traumas anteriores.

Hay que tener en cuenta que no todas las personas reaccionan igual. Son más vulnerables a sufrir secuelas:

  • Niños y adolescentes.
  • Personas mayores con movilidad reducida.
  • Quienes ya tenían problemas de salud mental previos.
  • Personas que han sufrido incendios anteriores.

Algunas de las estrategias para afrontar el impacto psicológico de los incendios forestales son:

  • Recibir primeros auxilios psicológicos: nos proporcionarán calma, seguridad y contención emocional.
  • Escucha activa y validación emocional por parte de profesionales sanitarios, facilitando la ventilación de sentimientos.
  • Normalización de reacciones ante el estrés, explicando que los síntomas que se tienen o sienten son esperables tras un suceso extremo.
  • Recibir orientación práctica sobre recursos comunitarios, redes de apoyo.
  • Detección temprana de casos de riesgo y derivación a profesionales especializados: la terapia psicológica especializada puede prevenir la cronificación del malestar.
  • Fortalecer la red social: mantener contacto con amigos, familiares y vecinos ayuda a recuperar la sensación de seguridad.
  • Practicar técnicas de autorregulación: respiración profunda, meditación guiada, etc.
  • Participar en la reconstrucción: implicarse en proyectos comunitarios de recuperación del entorno ayuda a canalizar la energía hacia el sentido de propósito.

El acompañamiento psicológico debe integrar la atención inmediata (primeros auxilios psicológicos, escucha activa y contención), la atención a medio plazo (derivación de casos de riesgo y seguimiento) y la prevención de efectos a largo plazo (resiliencia comunitaria, campañas de apoyo y reconstrucción del sentido de pertenencia).

Hay que recordar, que no solo arden los bosques y las casas: también se rompen identidades, vínculos comunitarios y memorias colectivas. Reconocer el impacto psicológico de los incendios forestales, pedir ayuda y fortalecer la resiliencia comunitaria son pasos esenciales para reconstruir no solo lo que se ve, sino también lo que se siente.

Recuerda:

  • Date un tiempo para adaptarte: es un momento difícil en tu vida. Permítete llorar las pérdidas y pide apoyo a las personas que se preocupan por ti y que escucharán tus preocupaciones así como a tus profesionales sanitarios de confianza.
  • Trata de limitar las noticias que recibes, ya sea a través de Internet, en la televisión u otros medios de comunicación. Estar sobreexpuesto a las noticias puede elevar tu nivel de estrés.
  • Infórmate sobre grupos de apoyo locales, especialmente, aquellos que estén dirigidos por profesionales especializados.
  • Lleva a cabo hábitos y comportamientos saludables para mejorar tu capacidad de manejar el estrés. Si tienes problemas de sueño, las técnicas de relajación pueden ser de gran utilidad. Evita el alcohol u otras drogas, en lugar de ayudarte a manejar o reducir tu angustia, contribuyen a intensificar tu dolor emocional y/o físico y pueden reprimir tus sentimientos.
  • Pasa más tiempo con los niños durante los meses posteriores al incendio. El afecto puede ser reconfortante para los y las menores que han experimentado un trauma. Mantén horarios, rutinas y hábitos regulares, restaurando la sensación de seguridad y normalidad.
  • Mantén una alimentación equilibrada y realiza actividad física moderada para ayudar a liberar tensiones.
  • Evita tomar decisiones importantes (cambiar de empleo, hacer compras grandes, o hacer cambios en tus relaciones personales). Estas actividades tienden a ser sumamente estresantes y pueden agravar tu situación actual.

Fin del contenido principal

Buscador farmacias

Buscador farmacias

Buscador farmacias Ir a buscador por dirección