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Trastornos tiroideos más frecuentes: hipertiroidismo e hipotiroidismo

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Trastornos tiroideos más frecuentes: hipertiroidismo e hipotiroidismo

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Mabel Martín Vergel

Farmacéutica del Servicio de Información Técnico- Profesional del COFM

La alteración tiroidea es una de las causas más frecuentes de síntomas inespecíficos en la población adulta, síntomas que con frecuencia se atribuyen de forma errónea al estrés, al envejecimiento o al cansancio habitual. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente 750 millones de personas en el mundo padecen algún trastorno de tiroides y el 60 % de ellas permanecen sin diagnosticar. Además, la patología del tiroides es significativamente más prevalente en mujeres, hasta ocho veces más que en hombres, y su prevalencia aumenta de forma notable con la edad.

El tiroides o glándula tiroidea es una glándula endocrina en forma de mariposa que se encuentra en la parte anterior e inferior del cuello, por encima del esternón, anterior a la tráquea y al esófago. En condiciones normales pesa entre 15-20 gramos y puede aumentar hasta cientos de gramos en casos de bocio. Está formado por dos lóbulos, derecho e izquierdo, unidos por una parte central llamada istmo.

La función principal de la glándula tiroidea es producir hormonas tiroideas que se secretan en la sangre y llegan a todos los tejidos del cuerpo. Las principales hormonas tiroideas son la T4 (Tiroxina) y T3 (tryodotironina), esenciales para la regulación del metabolismo y la utilización de la energía. Cuando la disponibilidad de estas hormonas disminuye, pueden aparecer síntomas como fatiga, sensación de lentitud, intolerancia al frío o dificultad para concentrarse.

La actividad tiroidea depende de un eje coordinado: el hipotálamo libera TRH (hormona liberadora de tirotropina), la hipófisis responde con TSH (hormona estimulante de la tiroides) y la tiroides produce T4 y T3. Aunque la glándula secreta sobre todo T4, buena parte de su efecto depende de que esa T4 se convierta en T3 activa en los tejidos periféricos. También existe una vía alternativa hacia T3 reversa (rT3), una forma inactiva que puede aumentar en determinados contextos fisiológicos y de estrés.  Por ello, si las hormonas tiroideas activas son insuficientes, el cuerpo puede funcionar más lento y la energía resentirse. Como la tiroides está estrechamente conectada con el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal que regula la respuesta al estrés, y cuando el estrés se mantiene en el tiempo, aumenta la activación del sistema de alerta y la producción de glucocorticoides, como el cortisol. Por tanto, la exposición prolongada a niveles elevados de cortisol puede disminuir la secreción de TSH, reducir la conversión periférica de T4 a T3 y favorecerla formación de rT3. Esto no implica una enfermedad tiroidea, pero si explica por qué personas sometidas a estrés crónico pueden experimentar fatiga, menor claridad mental y con un patrón hormonal funcionalmente alterado sin hipotiroidismo estructural.

Ahora bien, el cansancio no siempre tiene origen tiroideo. La fatiga es un síntoma muy frecuente y poco especifico, por lo que no permite identificar por si sola la causa subyacente. En el hipotiroidismo clínico, caracterizado por TSH elevada y T4 libre baja, la fatiga es habitual y suele mejorar con el tratamiento sustitutivo. En cambio, en el hipotiroidismo subclínico, TSH elevada con T4 libre normal, la relación con el cansancio es menos clara, algunas personas permanecen asintomáticas, mientras que otras presentan síntomas inespecíficos sin una alteración hormonal significativa. Por ello, una TSH discretamente alta no explica por sí sola la fatiga. No obstante, si junto al cansancio aparecen otros signos como sensibilidad al frío, estreñimiento, piel seca, cabello más frágil, voz ronca, aumento de peso no explicado o reglas más abundantes, es muy importante revisar la función tiroidea con un profesional sanitario.

Trastornos tiroideos más frecuentes

Hipotiroidismo

El hipotiroidismo sucede cuando la glándula tiroidea no produce una cantidad suficiente de hormonas tiroideas. Esta afección también se denomina tiroides hipoactiva. En las etapas iniciales, es posible que el hipotiroidismo no provoque síntomas evidentes, pero con el tiempo, el hipotiroidismo sin tratar puede derivar en otros problemas de salud, como el colesterol alto o problemas del corazón.

Los síntomas al principio del hipotiroidismo son apenas susceptibles y puedes llegar a pensar que son parte de proceso de envejecimiento. Sin embargo, a medida que el metabolismo continúa ralentizándose, es posible que los problemas sean más evidentes. Los síntomas más característicos son:  Cansancio, aumento de la sensibilidad al frío, estreñimiento, piel seca, aumento de peso, hinchazón de la cara, ronquedad de la voz, vello duro y piel áspera, debilidad muscular, dolores, sensibilidad y rigidez muscular, ciclos menstruales con sangrados más abundantes de lo usual o irregulares, afinamiento del cabello, frecuencia cardiaca más lenta (bradicardia), depresión y problemas de memoria.

Las causas que pueden llevar al hipotiroidismo son:

  • Enfermedad autoinmunitaria. La causa más frecuente de hipotiroidismo es la tiroiditis de Hashimoto, una enfermedad autoinmunitaria que se produce cuando el sistema inmunitario genera anticuerpos que atacan los tejidos sanos, como si el organismo no reconociera la tiroides como propia. En el proceso involucra la glándula tiroidea y afecta su capacidad de producir hormonas. Es más frecuente en mujeres a partir de los 40 años, aunque también puede darse en varones. Su evolución suele ser lenta y silenciosa, lo que contribuye a que muchos casos permanezcan sin diagnosticar durante años.
  • Cirugía del tiroides. La cirugía para extirpar la totalidad o una parte de la glándula tiroidea y puede disminuir su capacidad para generar hormonas tiroideas o anularla por completo.
  • Radioterapia. La radiación que se utiliza para tratar el cáncer de cabeza y cuello puede afectar la glándula tiroidea y derivar en hipotiroidismo.
  • La tiroiditis. Se produce cuando la glándula tiroidea se inflama, ya sea por infección, un trastorno autoinmunitario u otras condiciones que afectan a la tiroides. Esta inflamación, puede provocar que la glándula libere de forma brusca toda la hormona tiroidea almacenada, generando un episodio transitorio de hipertiroidismo debido al exceso repentino de hormonas circulantes. Posteriormente, cuando las reservas se agotan y la glándula tiroidea queda temporalmente incapaz de sintetizar nuevas hormonas, puede aparecer una fase de hipotiroidismo.
  • Medicamentos con litio, empleado en la psicosis maníaco depresiva, bloquea la salida de hormonas tiroideas y también es causa del hipotiroidismo.
  • Cantidad insuficiente de yodo puede llegar a producir hipotiroidismo, ya que la glándula tiroidea necesita el mineral yodo para producir hormonas tiroideas. Sin embargo, un nivel muy alto de yodo puede agravar e hipotiroidismo en personas que ya tienen la afección.

El hipotiroidismo es más frecuente en mujeres, afectando al 2 % de las mujeres adultas frente al 0.1 % -0.2 % de los hombres. Su incidencia aumenta a partir de los 40-50 años, especialmente por causas autoinmune como la tiroiditis de Hashimoto. Por otro lado, el postparto es otro periodo crítico para su aparición debido a los cambios hormonales que se producen tras el embarazo. Además, los recién nacidos de madres hipertiroideas deben ser evaluados para descartar problemas tiroideos, ya que los anticuerpos maternos o el tratamiento antitiroideo pueden afectar transitoriamente la función tiroidea del bebé.

El diagnóstico del hipotiroidismo se realiza mediante el análisis de TSH, su aumento indica una función tiroidea insuficiente, incluso antes de que desciendan los niveles de hormonas en sangre. Por otro lado, en casos establecidos, es común observar TSH elevada, T4 disminuida y T3 en rangos normales y, cuando el origen es autoinmune, también se evalúa la posible afectación de otras glándulas como las suprarrenales o paratiroides

Hipertiroidismo

El hipertiroidismo ocurre cuando la glándula tiroidea produce demasiada cantidad de hormona tiroidea. Esta afección se conoce también como tiroides hiperactiva. El hipertiroidismo acelera el metabolismo del cuerpo, lo que puede provocar muchos síntomas, como pérdida de peso involuntaria, latidos cardiacos rápidos e irregulares, palpitaciones fuertes del corazón, más hambre, nerviosismo, ansiedad e irritabilidad, temblores en las manos y los dedos, sudoración, cambios en los ciclos menstruales, mayor sensibilidad al calor, cambios en los patrones del intestino, agrandamiento de la glándula tiroides, cansancio, debilidad muscular, problema de sueño, piel húmeda y tibia, afinamiento de la piel y cabello fino y frágil.

Las causas que pueden derivar en hipotiroidismo son:

  • Enfermedad de Graves- Basedow: Es la causa más común de hipertiroidismo. La enfermedad de Graves- Basedow es un trastorno autoinmunitario que hace que el sistema inmunitario ataque a la glándula tiroidea y provoca que la tiroides produzca demasiada hormona tiroidea.
  • Nódulos tiroideos hiperactivos. Esta afección se llama también adenoma tóxico, bocio multinodular tóxico y enfermedad de Plummer. Se origina cuando un adenoma tiroideo produce demasiada hormona tiroidea y hace que la tiroides sea más grande de lo habitual.
  • Tiroiditis. Ocurre cuando la glándula tiroidea se inflama. En algunos casos, se debe a un trastorno autoinmunitario. La inflamación puede provocar que el exceso de hormona tiroidea almacenada en la glándula tiroides se filtre al torrente sanguíneo y cause síntomas de hipertiroidismo.

El hipertiroidismo puede manifestarse en cualquier etapa de la vida, pero como sucede con la mayoría de las patologías relacionadas con la glándula tiroidea, se observa una mayor prevalencia entre las mujeres. En el caso de los recién nacidos de madres que padecen la enfermedad de Graves-Basedow, es posible que desarrollen un hipertiroidismo transitorio, esto ocurre debido al paso transplacentario de anticuerpos estimuladores del tiroides desde la madre al feto durante el embarazo.

El diagnostico en el hipertiroidismo es confirmado con niveles elevados de T4 y T3 en sangre. En la enfermedad de Graves-Basedow, los anticuerpos (antitiroglobulina, antimicrosomales, TSI) suelen ser positivos. La gammagrafía tiroidea ayuda a determinar el tipo y función del bocio y clasificar el hipertiroidismo.

Consejo sobre nutrientes clave para la función tiroidea

Para que la glándula tiroidea funcione correctamente, es esencial asegurar un aporte adecuado de ciertos micronutrientes. El yodo forma parte de la estructura de las hormonas tiroideas T4 y T3. Se encuentra principalmente en mariscos, algas, plantas que crecen en suelos ricos en yodo y en la sal yodada. No es el único nutriente implicado, el selenio participa en las enzimas desyodasas, responsables de convertir T4 en T3 activa o rT3, por lo que una alimentación rica en selenio como el pescado, las nueces de Brasil, huevos o legumbres, favorece una activación hormonal adecuada. Por otro lado, el hierro también desempeña un papel fundamental, ya que interviene en enzimas relacionadas con la síntesis hormonal, de hecho, la literatura muestra que la ferropenia puede interferir tanto en el aprovechamiento del yodo, como en la función tiroidea en determinados contextos. En cuanto a la vitamina D, su interés se centra especialmente en la relación con autoinmunidad tiroidea, donde niveles adecuados parecen asociarse a un mejor perfil inmunológico. En conjunto, la tiroides funciona mejor en un entorno nutricional equilibrado, por lo que es fundamental que el organismo disponga de los micronutrientes necesarios para mantener una producción y regulación hormonal óptima.

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