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Qué comida llevar a la playa y a la piscina en verano

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Qué comida llevar a la playa y a la piscina en verano

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María de Quintana

Vocal de Alimentación y Nutrición del COFM

En verano aumentan los pícnics y las comidas al aire libre, ya sea en la playa, la piscina o durante cualquier desplazamiento en el que tengamos que transportar alimentos. Aunque pueda parecer algo inofensivo, existen ciertos riesgos que podrían ser graves y que conviene conocer.

Al romper la cadena de frío de determinados alimentos y exponerlos a altas temperaturas, el calor puede acelerar la proliferación de bacterias como Salmonella o E. Coli, responsables de muchas infecciones alimentarias.


 

Un alimento que normalmente aguanta varias horas en la nevera puede volverse inseguro en la playa en poco tiempo, especialmente cuando las temperaturas son elevadas.

Además, los recipientes de plástico expuestos directamente al sol y a altas temperaturas pueden deteriorarse, por lo que conviene evitar dejarlos durante mucho tiempo al sol.

Evita llevar alimentos perecederos, ya que se estropean rápidamente si no se mantienen a una temperatura adecuada, especialmente por debajo de los 5 °C. Entre ellos se encuentran los lácteos —como los yogures—, las carnes, los pescados, los mariscos, los huevos y sus preparados, las salsas —como la mayonesa—, los platos preparados o la fruta cortada.

Algunos alimentos que podrías llevar a la playa son:

  • Frutas enteras: manzanas, plátanos, uvas o melocotones.
  • Frutos secos y semillas: almendras, nueces o pipas. No necesitan frío.
  • Snacks secos: galletas saladas, pan tostado o barritas de cereales.
  • Verduras crudas enteras: zanahorias, pepinos o tomates cherry.
  • Sándwiches sin mayonesa y elaborados con ingredientes que se conserven adecuadamente.
  • Conservas: atún, sardinas o mejillones. Ábrelas justo en el momento de consumirlas.
  • Quesos duros o curados, como el manchego, que aguantan mejor el calor que los quesos frescos.
  • Bebidas: agua fría, agua con limón o té frío sin azúcar.

Y, finalmente, te dejamos algunas medidas para conservar la comida sin riesgos:

  • Usa una nevera portátil con hielo o acumuladores de frío congelados y mantenla cerrada.
  • Separa los alimentos crudos de los cocinados.
  • No dejes la comida expuesta al sol ni dentro de bolsas que puedan calentarse.
  • Lava o desinfecta tus manos antes de comer, utilizando toallitas o gel hidroalcohólico si es necesario.
  • Evita guardar sobras que hayan permanecido demasiado tiempo expuestas al calor.
  • Bebe agua con frecuencia para evitar la deshidratación.

 

 

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