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Día Mundial Sin Tabaco: prevención, tratamientos y el papel de la farmacia

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Día Mundial Sin Tabaco: prevención, tratamientos y el papel de la farmacia

Rocío Barrio Hermida

Rocío Barrio Hermida

Farmacéutica del Servicio de Información Técnico- Profesional del COFM

Cada año, el 31 de mayo se celebra el día mundial sin tabaco. Este día, establecido por la Organización Mundial de la Salud en 1987, tiene como objetivo concienciar a la población sobre la incidencia y efectos perjudiciales del tabaco, tanto para la población fumadora como para los pacientes de su alrededor.

El tabaquismo se considera la mayor amenaza para la salud pública a nivel global. Es considerado el primer factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares y respiratorias y la primera causa de muerte evitable en países industrializados. Se asocian 7 millones de muertes anuales a causa del consumo del tabaco. De todas ellas, se estima que 1,6 millones no están relacionadas con el consumo sino con la exposición indirecta al humo del tabaco Alrededor del 80% de estas muertes se producen en países de ingresos bajos y medios.

La aparición de nuevos dispositivos, tales como los sistemas electrónicos de administración de nicotina (SEAN) y los sistemas electrónicos de administración sin nicotina (SESN), mayormente conocidos como cigarrillos electrónicos o vapers, suponen una nueva amenaza, sobre todo para la población más joven al ser más atractivos para este sector. Estos dispositivos son igual de inseguros y perjudiciales que el tabaco, aunque algunos de ellos no contengan nicotina.

El consumo de tabaco no solo tiene consecuencias para la salud de quien lo consume y su entorno, sino que repercute negativamente sobre la economía global. Las consecuencias a largo plazo del tabaquismo derivan en un aumento del gasto en asistencia sanitaria (aumento de gasto en atención primaria y hospitalaria, ingresos hospitalarios y tratamiento para las patologías desarrolladas a causa del consumo de tabaco) y subsidios por enfermedad o discapacidad.

Fue en 2007 cuando desde la OMS se propuso la iniciativa MPOWER, con el fin de conseguir disminuir el consumo de tabaco y las consecuencias derivadas del mismo. Desde entonces, la OMS revisa periódicamente la aplicación de las siguientes medidas, publicando informes en relación con la del consumo de tabaco y los progresos de las políticas desarrolladas al respecto:

  • Vigilar el consumo de tabaco y las políticas de prevención: un correcto seguimiento de la evolución del tabaquismo dentro de la sociedad permite adaptar las políticas a la situación actual y actuar en consecuencia para minimizar los efectos sanitarios y económico.
  • Proteger a la población del consumo de tabaco. En el caso del tabaco no hay consumo seguro. Las normativas aplicadas actualmente no solo intentan reducir el tabaquismo sino minimizar en la medida de lo posible el impacto negativo en la población no consumidora.
  • Ofrecer ayuda para dejar de consumir tabaco. Al igual que cualquier otra adicción, se requiere de ayuda para que el paciente consiga abandonar este hábito con éxito. Una de las claves del éxito de la deshabituación tabáquica es el asesoramiento y seguimiento del proceso por parte de profesionales sanitarios.
  • Advertir de los peligros del tabaco: El uso de campañas antitabaco con imágenes sensibles y gráficas de salud contribuyen a disuadir a los sectores más vulnerables, como por ejemplo la población joven, y favorece la cesación tabáquica.
  • Hacer cumplir las prohibiciones de publicidad, promoción y patrocinio del tabaco. Restringir las medidas publicitarias disminuye la incitación al tabaquismo. Actualmente más de un tercio de los países tienen completamente prohibida cualquier forma de publicidad.
  • Aumentar los impuestos sobre el tabaco. Esta medida es eficaz principalmente en población joven y población con rentas bajas. Actualmente en la mayoría de los países los impuestos no son muy elevados.  

Tratamientos comercializados en España

Actualmente hay distintos tratamientos comercializados para la deshabituación tabáquica.

Terapia sustitutiva de nicotina (TSN)

El objetivo de esta terapia es reducir el síndrome de abstinencia mediante la administración de nicotina. Actualmente no hay ningún tratamiento de este tipo financiado por el Servicio Nacional de Salud y son de venta libre en la farmacia. Se comercializan en distintas presentaciones (parche, spray, chicles o comprimidos).

Se pueden administrar como monofármaco o como terapia combinada. En el caso de la terapia combinada, el paciente complementa el tratamiento con parches, que mantienen niveles constantes de nicotina en sangre, con presentaciones de liberación inmediata (spray, comprimidos o chicles) administrados en caso de que al paciente tenga ganas de fumar. Durante este tratamiento no se recomienda el consumo de tabaco con el fin de evitar sobredosis de nicotina, que puede dar lugar a la aparición de síntomas tales como náuseas, aumento de la salivación, dolor abdominal, diarrea, hipertensión, entre otros. Debe emplearse con precaución en pacientes con insuficiencia renal y hepática, insuficiencia cardíaca, cardiopatía isquémica, infarto de miocardio reciente, angina de pecho, arritmia o ictus. En caso de embarazo y lactancia solo debe recurrirse a la TSN en caso de pacientes altamente dependientes siempre que el médico se lo recomiende, valorando el balance riesgo- beneficio tanto para la madre como para el feto o recién nacido.

Fármacos indicados en deshabituación tabáquica

Actualmente hay tratamientos farmacológicos financiados por el Sistema Nacional de Salud.  Hoy en día solo se financia un intento anual de deshabituación por paciente, el cual debe cumplir una serie de requisitos:

  • Los pacientes deben estar incluidos en un programa de apoyo (individual y/o grupal) de deshabituación tabáquica que esté implementado en la CCAA/ INGESA o Mutualidades. Además, deben tener motivación para dejar de fumar, alegando un intento de dejar de fumar en el último año.
  • Estos pacientes deben fuman 10 cigarrillos o más al día y deben contar con un alto nivel de dependencia calificado por el test de Fagerström, mayor o igual 7.

Las tres alternativas terapéuticas comercializadas y financiadas actualmente son las siguientes (breve resumen ficha técnica).

  • Bupropión: Es un antidepresivo monocíclico que actúa como inhibidor de la recaptación de noradrenalina, dopamina y serotonina, estimulando en consecuencia los circuitos neuronales de recompensa. Durante la primera semana de tratamiento se puede seguir fumando, pero debe cesar el hábito dentro de las dos primeras semanas de tratamiento. Está contraindicado en pacientes con historial de convulsiones, epilepsia o situaciones que aumenten el riesgo de sufrir convulsiones, insuficiencia renal grave, cirrosis hepática, insuficiencia hepática, manía y trastorno bipolar y en pacientes en tratamiento con inhibidores de monoamino-oxidasa. No se recomienda su uso en embarazo y lactancia. La duración del tratamiento no debe superar las 9 semanas.
  • Vareniclina: agonista parcial de receptores nicotínicos alfa 4 beta 2. Bloquea la unión de nicotina y bloquea el circuito de recompensa. Alivia los síntomas de abstinencia nicotínica. Está contraindicado en pacientes con hipersensibilidad al principio activo. Tras el fin del tratamiento pueden aparecer síntomas tales como aumento de irritabilidad, aumento de ganas de fumar, depresión o insomnio. No se recomienda su uso en embarazo debido a la falta de datos. Hay modelos animales que indican que puede excretarse por leche materna, por lo que en caso de lactancia el médico debe valorar la discontinuación de la lactancia y el comienzo del tratamiento en función del balance riesgo-beneficio tanto para la madre como para el recién nacido. La duración del tratamiento es de 12 semanas.  
  • Citisina: Es un alcaloide cuya estructura molecular es muy similar a la de la nicotina. Compite directamente con la nicotina y reduce los síntomas de abstinencia. Está contraindicado en pacientes con angina inestable. Antecedentes de infarto de miocardio, arritmias, antecedentes de accidente cardiovascular, embarazo y lactancia. El tratamiento con citisina se limita a 25 días.

 

Papel del farmacéutico en el mostrador

Una de las herramientas fundamentales para evitar el consumo de tabaco es la prevención y la educación sanitaria. La figura del farmacéutico en la deshabituación tabáquica juega un papel estratégico al ser el personal sanitario más accesible para la gran parte de la población. Su papel no radica solo en la prevención y la educación respecto a los efectos nocivos del consumo de tabaco, sino que constituye un gran apoyo en el proceso, ayudando a mejorar la adherencia terapéutica y detectando reacciones adversas. Además, al estar en continuo contacto con la medicación de los pacientes, pueden detectar aquellos pacientes fumadores con más riesgo, tales como aquellos con enfermedades respiratorias y/o cardiovasculares y derivarlos al médico para la pauta del fármaco idóneo para cada paciente.

Por otra parte, al ser tan accesible, desde el mostrador el farmacéutico puede fácilmente detectar a aquellos pacientes que tienen propósito de dejar de fumar y acompañarlos en el proceso. En caso de indecisión, tiene los conocimientos adecuados para alentar al paciente para tomar esta determinación que, sin duda alguna, solo va a aportar mejora en la calidad de vida del paciente desde el primer momento en el que se deja este hábito.

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