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Notas de prensa

Un compromiso que nunca se apaga

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El COFM trabajó junto con la Consejería de Sanidad en establecer un protocolo excepcional para asegurar la dispensación y la atención farmacéutica a los afectados por los incendios y representantes de la institución acudieron a varios de los municipios afectados para conocer de primera mano la situación y las necesidades asistenciales a través de los testimonios de farmacéuticos

Preocupación. Temor. Incertidumbre. Los incendios que afectaron durante los últimos días a diversas zonas y municipios de la Comunidad de Madrid, y de otras regiones de España, dejaron a su paso millares de hectáreas quemadas y secuelas de muy diferente magnitud en la población.

Entre las diversas historias que deja esta catástrofe, los farmacéuticos protagonizaron muchas de ellas en las que hay un denominador común: vocación de servicio y predisposición de ayudar para que ningún paciente se quedase sin acceder a su medicación.


 

Ante este escenario, el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid (COFM) y la Consejería de Sanidad de la Comunidad estuvieron en permanente contacto desde el inicio de la crisis, trabajando de manera coordinada y buscando, ante cada problema, aplicar soluciones que dieran respuesta a las necesidades de la población y de los farmacéuticos.
 

"Que ningún paciente se quedase sin su medicación.
La farmacia, siempre al lado de los pacientes.
Compromiso de los farmacéuticos con los pacientes
durante los incendios."

Por ello, el pasado jueves, 30 de julio, y tras la apertura de las principales vías de acceso, el presidente del Colegio, Manuel Martínez del Peral, el vicepresidente 1º, José Manuel Becerra, y el vocal de Titulares de Oficina de Farmacia, Fernando Sánchez Méntrida, acudieron a algunos de los municipios afectados por los incendios para conocer de primera mano las consecuencias de las llamas y conversar con algunos de los farmacéuticos de la zona.

En las áreas afectadas, el paisaje impresiona. A ambos lados de la carretera, troncos calcinados aún humeantes reposan sobre un suelo negro lleno de cenizas. Muchos árboles, aunque mantienen verde la copa, muestran serios daños en la base. En algunas zonas, el escenario parece casi lunar, con toda la vegetación devastada. Nada más bajar del coche, el olor a madera y pasto quemados se percibe de manera intensa.


Una situación “grave” y “complicada”

En uno de los municipios afectados, Villa del Prado, Juan Gil, farmacéutico titular, recibe a los responsables del COFM en su farmacia y les explica cómo vivió la situación. Relata que el municipio estuvo confinado y que mucha gente sentía “miedo” ante una situación “grave” y “complicada”, con testimonios muy duros. “Hay personas de 70, 80 y 90 años que tuvieron que estar durante una semana durmiendo en un polideportivo y en torno a 40 vecinos perdieron su casa”, explica.

Narra también que, a raíz de la gravedad del incendio y de la situación de confinamiento, hubo población que no podía acudir a la farmacia a recoger su medicación y a la que él, personalmente, tuvo que llevar los tratamientos al domicilio. “Un ejemplo de ello es el caso de pacientes que dependían de sus hijos, que viven fuera, para adquirir sus medicamentos. Al no poder venir los hijos, se pusieron en contacto conmigo para que les llevase los medicamentos a casa”.

Esta fue precisamente una de las primeras medidas acordadas por Consejería y Colegio: compartir la información sobre las farmacias abiertas en las zonas más afectadas y coordinar con el operativo de emergencias la posibilidad de, en especial en los casos de poblaciones confinadas, garantizar incluso la visita de los farmacéuticos a las personas que necesitaran con urgencia su medicación.

Durante los primeros días, la farmacia de Gil, junto a la otra de la localidad, de la titular…, fueron los únicos agentes sanitarios presentes de forma continua en el municipio. Ahí su vertiente sanitaria estuvo siempre antepuesta a cualquier temor: “Por muy mal que esté la situación, el farmacéutico siempre está y la farmacia permanece abierta. Exactamente igual que pasó durante la pandemia”.

María Larriba, vecina de Villa del Prado, fue una de las pacientes a las que Juan visitó durante los días de confinamiento para acercarle sus fármacos. “Nos confinaron y mi hija recurrió al farmacéutico que, muy amablemente, me pudo traer la medicación”, señala.
 

"El municipio estaba confinado, la gente tenía miedo,
pero siempre había un farmacéutico cerca para
garantizar que la medicación llegara a los pacientes."

Afirma que vivió horas de incertidumbre, pero también sabía que tenía un farmacéutico cerca. “Los farmacéuticos están siempre y en cualquier momento para lo que necesites”.


Decisiones ante la “incertidumbre”

La visita también permitió a los responsables del COFM conocer el caso de María Álvarez, farmacéutica titular de San Martín de Valdeiglesias, municipio en el que vive desde siempre. “Daba mucha pena ver lo rápido que se propagaba el incendio. Había mucho caos e incertidumbre. En menos de un día nos quedamos sin comunicaciones y no sabes cómo actuar y qué hacer ante lo que puede pasar”.

Cuando comenzó a avivarse el incendio, hubo desplazamientos de vecinos, pacientes y personas mayores al polideportivo de la localidad. Ella, desde el primer momento, estuvo allí para dar atención y poder prestar la ayuda necesaria. “Había pacientes agobiados porque no habían cogido su medicación y hemos buscado la forma de ayudarles y permitirles acceder al tratamiento”.

Otra de las herramientas articuladas por Consejería y Colegio para dar respuesta a situaciones como esta fueron los procedimientos excepcionales para poder dispensar medicación de urgencia no disponible en receta electrónica a pacientes desplazados. “En todo momento el Colegio estuvo pendiente de lo que estaba pasando y de cómo podía ayudar”, afirma la farmacéutica.

La situación vivida hace que su pensamiento sobre el valor sanitario y social del farmacéutico quede aún más consolidado: “Sabemos que los farmacéuticos siempre estamos para lo que se nos necesite. Debemos ir adonde esté el paciente para ayudarle y debemos cuidar la farmacia porque es el primer punto de acceso”.

Una red sanitaria y social insustituible

Manuel Martínez del Peral reiteró durante la visita a las zonas afectadas el agradecimiento del Colegio a la labor realizada por los farmacéuticos de la región ante esta catástrofe. "Lo que ha pasado estos días demuestra que la farmacia rural no es un establecimiento más. Es una nueva demostración de su valor esencial y de que sus profesionales siempre están comprometidos cuando se necesita, por difícil que resulte la situación. Las farmacias son una red de seguridad sanitaria y social insustituible. En los momentos de crisis es donde se ve la verdadera vocación de nuestra profesión, y estos días nuestros colegiados nos han dado una lección de entrega a todos", concluyó.

Los incendios se controlarán y habrá que estar preparados para prevenir los siguientes, como lo están los farmacéuticos, cuyo compromiso jamás se apaga.

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