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Esclerosis múltiple y calor: por qué pueden empeorar síntomas

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Esclerosis múltiple y calor: por qué pueden empeorar síntomas

Pilar Suárez Díez

Pilar Suárez Díez

Farmacéutica del Servicio de Información Técnico- Profesional del COFM

La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad autoinmune, crónica, inflamatoria y degenerativa del sistema nervioso central. Se caracteriza por daño a la mielina y en fases más avanzadas por afectación axonal. Todas estas lesiones dificultan la transmisión de los impulsos nerviosos generando una sintomatología neurológica variable entre los diferentes pacientes pudiendo incluir síntomas motores, sensitivos, visuales, cognitivos y autonómicos.

A nivel global, se estima que más de 2,8 millones de personas viven con EM, siendo una de las principales causas de discapacidad neurológica no traumática en adultos jóvenes. Suele diagnosticarse entre los 20 y 40 años, teniendo una mayor prevalencia en mujeres.

El calor y la Esclerosis múltiple, el fenómeno de Uhthoff

La sensibilidad al calor es uno de los aspectos más característicos de la esclerosis múltiple. Se estima que hasta el 60–80 % de los pacientes experimenta un empeoramiento temporal de sus síntomas cuando aumenta la temperatura corporal.

En la EM, la mielina, que es la estructura que permite una conducción rápida y eficiente del impulso nervioso, está dañada. En un paciente con EM, cualquier incremento térmico puede traducirse en una interrupción funcional de la señal nerviosa.

¿Qué es el fenómeno de Uhthoff?

Este fenómeno es un empeoramiento transitorio que debe diferenciarse de un brote real. Fue descrito por el oftalmólogo Wilhelm Uhthoff en 1890, al observar que pacientes con EM presentaban alteraciones visuales tras el ejercicio físico. Se caracteriza por ser temporal y reversible. No implica inflamación ni daño neurológico nuevo. Suele resolverse al normalizar la temperatura corporal y puede durar desde minutos hasta horas.

¿Cómo se desencadena?:

Cualquier situación que haga incrementar nuestra temperatura corporal:

Factores externos:

  • Clima caluroso o húmedo.
  • Exposición solar directa.
  • Duchas o baños calientes.
  • Ambientes poco ventilados o muy calefactados.
  • Ropa muy abrigada.

Factores internos:

  • Fiebre o infecciones.                                                   
  • Ejercicio físico intenso.                                                              
  • Estrés emocional.                                                        
  • Cambios hormonales (p. ej., ciclo menstrual).

¿Qué síntomas suelen empeorar?

Son síntomas que reflejan una disfunción en vías en las que ya había una afectación previa, no un daño nuevo. El paciente puede referir:Visión borrosa o nublada

  • Fatiga intensa.
  • Debilidad muscular.
  • Problemas de equilibrio.
  • Dificultad cognitiva.
  • Espasticidad aumentada.
  • Alteraciones del habla.
  • Problemas de deglución.
  • Entumecimiento o parestesias.
  • Inestabilidad en la marcha.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Sensación de pesadez.

¿Qué estrategias se pueden seguir en el manejo de este fenómeno?

Las medidas están enfocadas en revertir la temperatura, buscando un enfriamiento externo:

  • Duchas o baños templados (evitar cambios bruscos).
  • Usar pulverizadores de agua.
  • Compresas frías en cuello, muñecas o ingles.
  • Uso de aire acondicionado o ventiladores.
  • Chalecos o prendas refrigerantes (cooling vests).
  • Bebidas frías para reducir la temperatura corporal.

Recomendaciones de hábitos y estilo de vida:

Para evitar estas subidas de temperatura el paciente debe entender la importancia de:

  • Realizar ejercicio en horas frescas.
  • Mantener una buena hidratación, preferiblemente con bebidas frías.
  • Utilizar ropa ligera y transpirable en épocas calurosas.
  • Planificar su día:
    • Evitando realizar actividades en horas de máximo calor.
    • Anticipándose a olas de calor.
    • Adaptando sus rutinas diarias.
    • Informando a su entorno laboral o familiar.
  • Control precoz de fiebre.
  • Acudir al médico en caso de sospecha de infección.

¿Cómo podemos ayudar desde la oficina de farmacia?

En el manejo de la enfermedad la prevención y la información son herramientas fundamentales.

  • Educación sanitaria sobre el fenómeno
  • Diferenciar pseudobrote vs brote real. El fenómeno de Uhthoff no es un brote. Un brote implica inflamación activa y síntomas que duran más de 24 horas. El empeoramiento por calor es reversible, no deja secuelas y puede prevenirse.
  • Reforzar adherencia al tratamiento
  • Consejo en hidratación, fotoprotección y autocuidado
  • Derivación al neurólogo si los síntomas persisten o no hay mejoría tras reducir la temperatura corporal.

Comprender para actuar:

Con la llegada del calor y el aumento de la temperatura corporal puede producirse un empeoramiento funcional de los síntomas, sin que exista necesariamente un brote ni daño neurológico adicional.

Conocer estos mecanismos permite actuar con mayor seguridad en el día a día, anticiparse a situaciones de riesgo y mejorar la calidad de vida de las personas que conviven con la enfermedad.

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