Conservación de medicamentos en verano: los errores que más preocupan a los farmacéuticos
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Durante los meses de verano aumentan los viajes, las actividades al aire libre y los desplazamientos prolongados. Como consecuencia, los medicamentos pueden quedar expuestos a temperaturas elevadas, lo que hace recomendable prestar especial atención a su conservación.
El calor puede afectar al de estado de salud de los pacientes pero también afecta a la conservación de los medicamentos. Por un lado, aumenta el riesgo de deshidratación y golpes de calor, y por otro, la estabilidad de determinados medicamentos puede verse afectada, así como alterar algunas de sus características. Por este motivo, durante esta época del año es frecuente que en la farmacia aparezcan dudas relacionadas con tratamientos que han permanecido fuera de la nevera durante varias horas, medicamentos transportados durante viajes o productos que han estado expuestos al calor.
Estabilidad de los medicamentos y condiciones de conservación
La estabilidad de un medicamento hace referencia a su capacidad para mantener sus propiedades físicas, químicas y microbiológicas dentro de los límites establecidos durante su período de validez, conservando su eficacia y seguridad siempre que se respeten las condiciones de almacenamiento indicadas.
La temperatura es uno de los factores que más puede influir en esta estabilidad, ya que puede acelerar procesos de degradación química o provocar cambios en la formulación del medicamento que afecten tanto a los principios activos como a los excipientes. Por este motivo, las condiciones de conservación que figuran en el envase y en el prospecto se establecen a partir de estudios de estabilidad realizados antes de la comercialización.
Conviene recordar que la mayoría de los medicamentos comercializados presentan una elevada estabilidad y están diseñados para soportar las condiciones habituales de almacenamiento y uso. Por ello, una exposición puntual a temperaturas superiores a las recomendadas no implica que el medicamento haya perdido eficacia. Sin embargo, cuando la exposición al calor es prolongada o afecta a medicamentos especialmente sensibles, sí pueden producirse alteraciones que justifiquen una valoración individualizada de cada caso.
Además, garantizar la calidad de los medicamentos implica prestar atención a las condiciones de conservación a lo largo de toda la cadena de almacenamiento, incluida la propia farmacia. El control de la temperatura de los frigoríficos destinados a medicamentos termolábiles y de las zonas de almacenamiento forma parte de las medidas habituales para garantizar la calidad de los medicamentos en nuestras oficinas de farmacia. Durante el verano, cuando las temperaturas alcanzan valores elevados, resulta especialmente importante prestar atención a las posibles desviaciones respecto a los rangos establecidos. Las incidencias detectadas deben registrarse y valorarse adecuadamente para determinar su posible repercusión sobre los medicamentos afectados.
Conservación de medicamentos
Antes de almacenar o transportar un medicamento conviene consultar las condiciones de conservación indicadas en el envase y en el prospecto.
Conservación entre +2 °C y +8 °C
Algunos medicamentos requieren mantenerse refrigerados entre +2 °C y +8 °C. Estos productos deben conservarse en la nevera y suelen identificarse en el envase mediante un símbolo con un copo de nieve. No todas las zonas del frigorífico son igual de adecuadas para su conservación. Se recomienda evitar la puerta, donde se producen cambios frecuentes de temperatura, y también el fondo, ya que podría favorecer la congelación. La conservación debe realizarse en una zona intermedia que permita mantener una temperatura estable.
Durante los desplazamientos hay que mantener la cadena de frío, usando una nevara portátil o bolsa isotérmica con acumuladores de frío (evitando que los medicamentos entren en contacto directo con ellos).
Conservación por debajo de 25 °C o 30 °C
Muchos medicamentos indican en su envase que deben conservarse por debajo de 25 °C o 30 °C. Esta indicación no implica que deban conservarse en la nevera, sino en lugares frescos, secos y protegidos de la luz. Según recuerda la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), exposiciones puntuales a temperaturas superiores no suelen tener consecuencias sobre la estabilidad del medicamento. Aun así, se recomienda evitar exposiciones prolongadas al calor y no mantener los medicamentos en lugares donde la temperatura pueda aumentar de forma importante, como vehículos, baño, cocina o espacios cerrados expuestos al sol.
Durante los desplazamientos puede utilizarse un embalaje isotérmico no refrigerado como medida adicional de protección.
Conservación a temperatura ambiente
Muchos medicamentos no requieren condiciones especiales de conservación y pueden mantenerse a temperatura ambiente en las condiciones habituales del domicilio, preferiblemente en armarios ventilados y protegidos del calor directo y de la humedad.
Errores frecuentes detectados en la farmacia
En la farmacia, la mayoría de las dudas relacionadas con la conservación de los medicamentos no proceden de situaciones excepcionales, sino de situaciones cotidianas que suelen interpretarse de forma incorrecta cuando cambian las rutinas habituales.
- Interpretar las condiciones de conservación de forma excesivamente estricta. Un error frecuente es pensar que cualquier cambio de temperatura hace que el medicamento deje de ser válido. Esto puede llevar a desechar tratamientos sin necesidad.
- Refrigerar medicamentos por precaución sin que sea necesario. Es habitual guardar medicamentos en la nevera “por si acaso”, pensando que así se conservarán mejor. Sin embargo, no todos los medicamentos toleran adecuadamente las bajas temperaturas y, en algunos casos, el frío puede resultar tan perjudicial como el calor.
- No tener en cuenta los cambios tras la apertura del envase. Un medicamento puede requerir condiciones diferentes después de abrirse. Esto ocurre especialmente con colirios, jarabes o envases multidosis, donde las condiciones y el tiempo de uso no son los mismos que en el envase cerrado.
- Pensar que una exposición corta al calor es siempre un problema. Lo importante es valorar el tiempo de exposición y las condiciones reales. Superar puntualmente la temperatura no suele comprometer la calidad del medicamento.
- No planificar de forma correcta el transporte. Durante los desplazamientos y las vacaciones es frecuente que los medicamentos permanezcan durante horas en vehículos, maleteros o equipajes expuestos a temperaturas elevadas.
Medicamentos y formas farmacéuticas que requieren especial atención durante el verano
No todos los medicamentos responden igual a las altas temperaturas. Más allá del principio activo, determinadas formas farmacéuticas pueden presentar una mayor sensibilidad al calor debido a las características de su formulación.
Jarabes y suspensiones orales reconstituidas
Las suspensiones orales reconstituidas, especialmente algunos antibióticos de uso pediátrico también generan consultas frecuentes durante los meses de verano. Los desplazamientos y las altas temperaturas hacen que muchas familias se planteen si el tratamiento mantiene sus condiciones adecuadas de conservación cuando permanece varias horas fuera del domicilio.
Además, una vez reconstituido el medicamento, las condiciones de conservación pueden ser diferentes de las del producto original. Por este motivo, resulta importante seguir las indicaciones facilitadas en el momento de la dispensación y consultar con el farmacéutico ante cualquier duda relacionada con la conservación o estabilidad del medicamento.
Cremas, pomadas y geles
Las formas farmacéuticas semisólidas pueden sufrir cambios físicos cuando se exponen a temperaturas elevadas, como separación de fases, cambios en la viscosidad y la consistencia del producto.
En ocasiones, estas alteraciones pueden traducirse en cambios visibles en el producto. Por ello, si al utilizar una crema o pomada se observan cambios de textura, color, consistencia o aspecto, es recomendable no utilizarla.
Óvulos y supositorios
Los óvulos y supositorios también son formas farmacéuticas especialmente sensibles a las altas temperaturas. En estos casos, el problema puede encontrarse en la propia forma farmacéutica y no necesariamente en el principio activo. La exposición al calor puede producir modificaciones visibles en su aspecto o consistencia.
Si tras una exposición al calor el producto presenta deformaciones, pérdida de consistencia o alteraciones visibles en su aspecto, no debería utilizarse.Medidores de glucosa y tiras reactivas
Los medidores de glucosa en sangre capilar y las tiras reactivas también requieren condiciones específicas de conservación, que vienen determinadas en los estudios de estabilidad y recogidas en el manual del dispositivo y en el cartonaje e instrucciones de uso.
Como norma general, deben protegerse de la luz solar directa, de las temperaturas elevadas y de los cambios bruscos de temperatura.
Las tiras reactivas tienen además un rango de temperatura más estricto y necesitan un ambiente con baja humedad, por lo que no deben conservarse en nevera.
Algunos medidores incorporan sistemas de aviso o dejan de ofrecer resultados cuando la medición se realiza fuera del rango recomendado de temperatura. En los dispositivos que no disponen de este sistema, es especialmente importante respetar de forma estricta las condiciones de conservación para evitar resultados erróneos.
En cuanto al transporte, tanto las tiras como las soluciones de control deben mantenerse siempre en sus envases originales. Puede utilizarse, si es necesario, un embalaje isotérmico no refrigerado, como una nevera portátil sin acumuladores de frío.
Además, no deben dejarse en el interior del coche, donde las temperaturas pueden elevarse de forma rápida incluso en periodos cortos de tiempo.
Recomendaciones para los pacientes
La farmacia comunitaria desempeña un papel fundamental en la educación sanitaria relacionada con el uso seguro de los medicamentos. Algunas recomendaciones sencillas pueden ayudar a prevenir problemas durante los meses de verano:
- Evitar dejar los medicamentos dentro del coche o expuestos al sol.
- Consultar siempre las instrucciones de conservación del prospecto y del envase, y en caso de dudas preguntar a tu farmacéutico.
- Mantener los medicamentos en lugares frescos, secos y protegidos de la humedad.
- Mantener los medicamentos en su envase original.
- Utilizar sistemas isotérmicos cuando el medicamento lo requiera.
Recordar estas recomendaciones puede evitar errores de conservación, reducir la pérdida innecesaria de tratamientos y contribuir a que los medicamentos mantengan sus garantías de calidad, seguridad y eficacia hasta el momento de su utilización.
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