Saltar navegación. Ir directamente al contenido principal

Blog

Farmacia y alergias primaverales: el papel clave del farmacéutico

Contenido principal

Farmacia y alergias primaverales: el papel clave del farmacéutico

Penélope Cabezalí Esteban

Penélope Cabezalí Esteban

Farmacéutica del Servicio de Información Técnico Profesional COFM

Las enfermedades alérgicas constituyen una de las principales epidemias no infecciosas del siglo XXI. Se estima que entre el 30 % y el 40 % de la población padece algún tipo de patología alérgica, y que esta cifra podría alcanzar el 50 % en 2050. Se trata de procesos crónicos que afectan de forma significativa a la calidad de vida de los pacientes y generan importantes costes sanitarios, tanto directos como indirectos e intangibles.

Durante los meses primaverales, la concentración de pólenes en el aire aumenta de manera notable, lo que se asocia con un incremento de la sintomatología en personas sensibilizadas. Entre los principales alérgenos se encuentran los pólenes de cupresáceas, gramíneas y olivo. Por ello, es habitual observar un aumento de las consultas en la farmacia relacionadas con síntomas como estornudos, prurito nasal, congestión o lagrimeo. En muchos casos, el paciente sospecha que puede tratarse de una alergia, aunque no siempre sabe diferenciarla de un proceso catarral ni sabe cómo manejarla adecuadamente.

Por otro lado, cada vez es más habitual que los pacientes presenten síntomas fuera de las estaciones clásicamente asociadas a la polinización, probablemente en relación con factores ambientales y con la prolongación de los periodos de exposición a los alérgenos.

Qué ocurre en el organismo y cómo se traduce en los síntomas

La alergia se encuadra dentro de las reacciones de hipersensibilidad tipo I, mediada por anticuerpos IgE frente a determinados antígenos ambientales, como el polen. En personas previamente sensibilizadas, el organismo identifica estas sustancias como una amenaza y desencadena una respuesta inmunitaria en la que los mastocitos liberan mediadores inflamatorios. Entre ellos, destaca la histamina, que desempeña un papel clave en la reacción alérgica. Su liberación da lugar a la denominada fase inmediata o temprana, que se manifiesta a los pocos minutos tras la exposición al alérgeno.

A nivel fisiológico, la histamina actúa uniéndose a diferentes receptores acoplados a proteínas G, siendo especialmente relevante su acción sobre los receptores H1 en la mucosa nasal. La activación de estos receptores en las terminaciones nerviosas del sistema trigeminal provoca la transmisión de señales al sistema nervioso central, lo que se traduce clínicamente en picor nasal y estornudos.

Además, la estimulación de estos nervios, junto con la activación del sistema parasimpático, favorece la secreción de las glándulas mucosas, dando lugar a una rinorrea acuosa, uno de los síntomas más característicos de la rinitis alérgica.

Por otra parte, la histamina también actúa sobre los vasos sanguíneos de la mucosa nasal, a través de los receptores H1 y H2, produciendo vasodilatación y un aumento de la permeabilidad vascular. Esto permite la salida de líquido hacia los tejidos, lo que se traduce en edema de la mucosa y congestión nasal.

Más allá de la respuesta inicial, los mastocitos liberan otras sustancias, como citocinas, quimiocinas y factores de crecimiento. Estos factores de crecimiento contribuyen a procesos como la angiogénesis y el aumento de la permeabilidad vascular, favoreciendo la inflamación local, el edema y la persistencia de la sintomatología. En las horas siguientes a la exposición al alérgeno se desarrolla la llamada fase tardía de la respuesta alérgica. En esta fase, se produce el reclutamiento de otras células inflamatorias que contribuyen a mantener y amplificar la inflamación en la mucosa nasal.

Este proceso explica por qué los síntomas alérgicos no desaparecen de forma inmediata, sino que pueden persistir en el tiempo incluso tras cesar la exposición al alérgeno.

Manifestaciones clínicas

Toda esta cascada inmunológica se traduce en la clínica característica de la rinitis alérgica. La combinación de la liberación de la histamina, el aumento de la permeabilidad vascular y la secreción de mediadores inflamatorios explica la aparición de síntomas como el picor nasal, los estornudos, la rinorrea acuosa y la congestión nasal.

Los síntomas pueden variar en función del paciente y de la intensidad de la respuesta inmunitaria, pero en conjunto reflejan la activación de todo el sistema descrito.

Alergia o resfriado: una de las dudas más frecuentes

Una de las dudas más frecuentes en la farmacia comunitaria es diferenciar entre una rinitis alérgica y un resfriado común. Esto se debe a que ambos procesos comparten síntomas como el goteo o la congestión nasal.

Sin embargo, si nos fijamos en el contexto clínico, encontramos diferencias bastantes claras que nos ayudan a orientar el diagnóstico. En el caso de la rinitis alérgica, los síntomas suelen aparecer de forma relativamente brusca tras la exposición al alérgeno. Es común que el paciente refiera picor nasal junto con estornudos repetidos y una rinorrea acuosa. Además, en estos casos no suele haber fiebre ni una sensación clara de malestar general.

En cambio, en el refriado común, infección viral de las vías respiratorias altas, el cuadro suele ir acompañado de síntomas más generales como cansancio o malestar. En algunos casos puede aparecer fiebre, aunque tiende a remitir por sí sola en pocos días. La secreción nasal también tiende a evolucionar, volviéndose más espesa con el paso del tiempo.

Estas diferencias permiten orientar la recomendación farmacéutica de forma adecuada.

De forma esquemática, se presenta a continuación un cuadro comparativo que resume las principales diferencias clínicas entre el resfriado común y la alergia estacional.

Opciones de tratamiento en la alergia estacional

El tratamiento de la rinitis alérgica estacional se centra en aliviar los síntomas y reducir la inflamación de la mucosa nasal. Para ello, disponemos de distintos grupos de medicamentos que pueden emplearse solos o combinados, en función de la intensidad de los síntomas y de la respuesta individual de cada paciente.

  • Los antihistamínicos H1 por vía oral constituyen una de las opciones de primera elección. En la actualidad, se utilizan principalmente antihistamínicos de segunda generación, ya que no producen efectos a nivel del sistema nervioso central. Son los de elección, tanto por sus potenciales efectos antiinflamatorios como por su menor probabilidad de producir sedación. Entre los más usados se encuentran: cetirizina, loratadina, desloratadina, fexofenadina, rupatadina, ebastina, levocetirizina o bilastina.
  • Los antihistamínicos por vía tópica, tanto nasal como ocular (azelastina o ketotifeno) son especialmente útiles en el control de síntomas localizados.
  • Los corticoides por vía tópica (nasal) como fluticasona, mometasona o budesonida, son el tratamiento de elección en pacientes con sintomatología moderada o persistente, debido a su potente efecto antinflamatorio y su buen perfil de seguridad. No obstante, su eficacia depende en gran medida de un uso adecuado, por lo que es fundamental insistir en la correcta técnica de administración, evitando dirigir el aplicador hacia el tabique nasal y manteniendo una pauta regular para optimizar los resultados terapéuticos.
  • Los descongestionantes nasales por vía tópica (nasal) como la oximetazolina (agonistas adrenérgicos), pueden proporcionar un alivio rápido de la congestión. Su uso debe limitarse a un máximo de tres días ya que un uso prolongado puede provocar un efecto rebote, con empeoramiento de la congestión nasal y la aparición de la denominada rinitis medicamentosa.

Medidas no farmacológicas y control ambiental

Además del tratamiento farmacológico, las medidas de evitación del alérgeno constituyen un pilar fundamental en el manejo de la rinitis alérgica, especialmente en el caso de la alergia estacional.

La base de estas recomendaciones es sencilla: cuanto menos contacto con el alérgeno, menor es la activación del sistema inmunitario y, en consecuencia, menor la liberación de mediadores responsables de los síntomas.

En el contexto de la alergia al polen, existe una serie de medidas prácticas que pueden ayudar a mejorar el control de los síntomas en el día a día tal y como recogen las recomendaciones del Ministerio de Sanidad:

  • Evitar la estancia prolongada y la actividad física en parques, jardines y zonas de arbolado.
  • Intentar permanecer el mayor tiempo posible en interiores, sobre todo, en días ventosos.
  • Cerrar las ventanas a primera hora de la mañana y a última hora de la tarde, ya que son los momentos en los que la concentración de pólenes en el aire es más elevada.
  • Circular en coche con las ventanas cerradas para evitar el impacto del aire sobre la cara. Colocar un filtro en de polen el aire acondicionado.
  • No cortar el césped.
  • Evitar ir de vacaciones cerca del mar, lejos de las regiones con alta concentración de polen.

La combinación de estas medidas junto con un tratamiento farmacológico adecuado, cuando esté indicado, resulta clave para mejorar el control de los síntomas y favorecer el bienestar el paciente.

El papel del farmacéutico

El farmacéutico desempeña un papel esencial en el manejo de la alergia estacional porque, en muchos casos, es el primer profesional sanitario al que acude el paciente cuando aparecen los síntomas. Esta posición permite una detección precoz y una adecuada diferenciación frente a otras patologías con sintomatología similar.

La actuación farmacéutica no se limita al tratamiento farmacológico, sino que incluye también el consejo sobre medidas no farmacológicas que pueden contribuir de forma significativa al control de los síntomas. Además, cobra especial importancia el uso responsable de los medicamentos. A ello se suma la capacidad del farmacéutico para detectar situaciones que requieren una valoración médica, como la persistencia o el mal control de los síntomas.

De este modo, la intervención farmacéutica contribuye a mejor manejo de alergia estacional, así como a un uso más adecuado y seguro de los tratamientos disponibles.

 

Fin del contenido principal

Buscador farmacias

Buscador farmacias

Buscador farmacias Ir a buscador por dirección