Salud sexual y afectiva: consejo farmacéutico en anticoncepción, ITS y disfunciones sexuales
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La salud sexual y afectiva es clave para el bienestar integral y requiere información rigurosa, prevención y acompañamiento sanitario. La oficina de farmacia es un espacio cercano que ofrece consejo profesional en anticoncepción, prevención de infecciones de transmisión sexual y abordaje de disfunciones sexuales, desde la educación sanitaria y la promoción de hábitos saludables.
Estas recomendaciones, junto con la orientación profesional, son el tipo de asesoramiento que el farmacéutico puede ofrecer a quienes buscan mejorar su salud sexual y afectiva.
Prevención de ITS
En España, el número de infecciones de transmisión sexual (ITS) sigue aumentando, siendo las más frecuentes las causadas por bacterias como la clamidia (Chlamydia trachomatis), la gonorrea (Neisseria gonorrhoeae) o la sífilis (Treponema pallidum), todas ellas tratables con antibióticos. Entre las ITS de origen viral destacan el VIH, responsable del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), que debilita el sistema inmunitario; el herpes genital, causado por el virus del herpes simple (VHS); y el virus del papiloma humano (VPH), que puede provocar verrugas genitales y, en determinados casos, lesiones precancerosas o cáncer de cuello uterino. Estas infecciones pue en transmitirse por contacto sexual, incluido el contacto con la vagina, el ano o la boca, y algunas también pueden pasar de madre a hijo durante el embarazo, el parto o la lactancia.
Aunque algunas ITS pueden presentar síntomas, en la mayoría de los casos no se manifiestan, lo que facilita su transmisión. Si no se recibe el tratamiento adecuado, pueden surgir complicaciones graves como esterilidad, embarazo extrauterino, cáncer genital u otras afecciones. Por ello, la detección temprana resulta fundamental. Entre los posibles síntomas que podrían indicar la presencia de una ITS se incluyen secreción o flujo anormal, con o sin mal olor; llagas, ronchas o ampollas alrededor de los órganos sexuales, el ano o la boca; escozor o picor; y dolor al orinar.
Las infecciones de transmisión sexual se pueden prevenir si se toman las precauciones adecuadas:
- Utilizar preservativos para todas las relaciones sexuales y durante toda la duración del acto sexual. El uso de lubricantes a base de agua reducirá el riesgo de rotura del condón.
- Realizar revisiones regulares si se cambia de pareja sexual de forma habitual.
- Evitar el consumo de alcohol ydrogas, ya que podría llevar a una situación no deseada o un mal uso del preservativo.
- Aprender a reconocer los indicios y síntomas de una ITS, acudir al centro de salud a solicitar una revisión si se nota alguno de ellos y comunicarlo a la pareja, que también debe someterse a una revisión. En la farmacia están disponibles pruebas para la detección de diversas ITS, como VIH y clamidia, y el farmacéutico puede informar sobre la vacunación frente al virus del papiloma humano (VPH).
Además, es recomendable mantener una higiene íntima adecuada: utilizar geles específicos con pH entre 4,2 y 5,6, limpiar la zona después de las relaciones sexuales y usar ropa interior de algodón.
Prevención de embarazos no deseados
La farmacia desempeña un papel fundamental en la promoción de la planificación familiar. Antes de iniciar cualquier método anticonceptivo, es importante informar a las usuarias sobre todas las opciones disponibles. La elección debe tener en cuenta la eficacia del método, posibles efectos secundarios, planificación de futuros embarazos, coste, control de síntomas específicos y, por supuesto, las preferencias personales.
- Métodos de barrera: consisten en la interposición de barreras mecánicas o químicas que impiden el ascenso de los espermatozoides a las trompas de la mujer. Son los más utilizados, debido a su inocuidad, bajo coste y a que, además de evitar embarazos no deseados, son útiles para la prevención del contagio de ITS, es el caso del preservativo.
- Anticonceptivos orales: suelen estar compuestos por una combinación de estrógenos y progestágenos de síntesis y son activos por vía oral. Debido a su mecanismo de acción también pueden ser útiles en el tratamiento de ciclos menstruales irregulares, síndrome de ovario poliquístico (SOP) e incluso algunos pueden mejorar el acné y el hirsutismo. Se ha observado que la máxima eficacia durante el primer ciclo se consigue administrando el medicamento en el primer día de la menstruación, aunque el inicio del tratamiento puede producirse en cualquier momento a lo largo del ciclo menstrual siempre que esté excluida la posibilidad de embarazo.
Uno de los efectos adversos asociado a este tipo de medicamentos es el tromboembolismo venoso, por lo que están contraindicados en mujeres con determinadas comorbilidades, de tipo cardiovascular o con riesgo aumentado de trombosis. El resto de los efectos adversos, por lo general, son leves y poco frecuentes, como náuseas o cambios de humor.
El farmacéutico debe insistir en la importancia de la toma diaria, ya que los olvidos disminuyen su eficacia. Los vómitos y diarrea pueden interferir con la absorción de los anticonceptivos. Si se producen vómitos y han pasado menos de 2 horas desde que se tomó se debe tomar una píldora lo antes posible, si los vómitos o diarrea son persistentes (duran más de 24 horas) se debe utilizar un método anticonceptivo adicional durante la enfermedad.
- Anillos vaginales, parches transdérmicos, dispositivos intrauterinos (DIU) y anticonceptivos de emergencia para prevenir embarazos tras relaciones sexuales sin protección o fallo del método habitual, que se deben usar dentro de las primeras 24-72 horas, y están disponibles en farmacias sin receta.
Se recomienda realizar revisiones ginecológicas periódicas para valorar el método anticonceptivo más adecuado según las características específicas de la mujer y para un diagnóstico precoz de cáncer de mama, cáncer de cuello uterino, infecciones de transmisión sexual…
Disfunción eréctil
La disfunción eréctil es la incapacidad de lograr o mantener una erección suficiente para mantener relaciones sexuales. Es un problema que afecta a millones de hombres en todo el mundo y puede repercutir de manera significativa en su calidad de vida y en la de sus parejas, siendo más frecuente en personas mayores.
Su aparición puede deberse a múltiples factores, entre ellos enfermedades como diabetes, arteriosclerosis, hipertensión o párkinson; cirugías, como las realizadas por cáncer de próstata; lesiones en el pene, la columna vertebral o la próstata; ciertos medicamentos, siendo los antidepresivos los más conocidos, aunque también afectan algunos fármacos cardiovasculares; y factores psicológicos, como ansiedad o estrés.
Debido a la variedad de causas, los tratamientos son diversos. Entre ellos, existen medicamentos que facilitan la erección, como los que contienen sildenafilo o tadalafilo. Desde la oficina de farmacia, se recomienda que el paciente consulte al urólogo para determinar la causa de la disfunción eréctil y recibir el tratamiento más adecuado. El farmacéutico puede resolver dudas sobre el tratamiento, incluyendo posibles efectos secundarios como dolor de cabeza, malestar estomacal, alteraciones visuales o náuseas.
Cuando los tratamientos orales no resultan efectivos, el especialista puede valorar el uso de inyecciones intracavernosas con prostaglandinas, que mejoran el flujo sanguíneo al pene. En pacientes con enfermedades crónicas, es fundamental mantener un control adecuado de estas patologías, ya que pueden influir directamente en la función eréctil y en la respuesta al tratamiento. Además, se ha demostrado que los hábitos de vida saludables, como seguir una dieta equilibrada, perder peso, realizar actividad física de forma regular y evitar el consumo de tabaco y alcohol, influyen positivamente en la función sexual y contribuyen a mejorar la salud general, reforzando el bienestar y la calidad de vida.
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