“Me gustaría que tuviéramos una comunicación más fluida con los centros sanitarios, porque todos tenemos el mismo objetivo: mantener la salud del paciente”
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Manuel Caamaño, delegado de zona de Usera, llegó a la profesión casi por casualidad, pero encontró en ella una vocación marcada por la responsabilidad, la cercanía y la capacidad de actuar en cualquier momento y ante cualquier circunstancia
Manuel Caamaño es farmacéutico y delegado del Colegio en la zona de Usera. Llegó a la profesión casi por casualidad, pero encontró en ella una vocación marcada por la responsabilidad, la cercanía y la capacidad de actuar en cualquier momento y ante cualquier circunstancia.
¿Por qué te hiciste farmacéutico?
Me hice farmacéutico por casualidad, pero me gustó tanto la carrera, me pareció tan técnica, que al final me quedé. Y, es más, una de mis hijas está estudiando farmacia.
¿Qué es lo que más te gusta de la profesión?
Eres gestor, consejero, estamos accesibles, no tenemos cita previa. Hay poquitas cosas en esta vida que te permitan, con 18 años, ubicarte con muchas posibilidades de hacer cosas que te gustan. Tenemos una capacidad tan transversal de conocimientos que en cualquier sitio podemos estar.
¿Hay alguna anécdota que te haya marcado en tu trayectoria profesional?
Un día, un señor que venía habitualmente a la farmacia y me llevaba muy bien con él, de repente me dijo que se encontraba mal. Le dije que se sentara para tomarle la tensión y, de pronto, se cayó redondo. Le había dado un infarto. Y estuve haciéndole RCP hasta que llegaron las ayudas. Mientras, estuve hablando por teléfono con emergencias para que enviaran una ambulancia, y al final se salvó. Son situaciones en las que dices: bueno, pues mira, la formación que tenemos, el valorar la posible gravedad de las cosas, la acción, la actuación rápida, eso es lo realmente importante y es lo que te da la farmacia.
¿Por qué decidiste convertirte en delegado?
Me hice delegado porque me pareció que era una forma de tener un conocimiento más profundo de lo que estaba ocurriendo en la profesión. Tenemos esa comunicación bidireccional y es muy importante, porque si no, cada uno está metido en su farmacia detrás de un mostrador y no sabes nada. Y, en mi caso, que soy delegado de área, también tenemos una interlocución con las gerencias de área, y es muy importante, porque transmitimos directamente problemas que tenemos el día a día una forma de comunicación que antes no existía.
¿Qué esperas del futuro de la profesión?
Creo que el futuro de la profesión, dada nuestra formación, es algo que está absolutamente asegurado. Somos cada vez más necesarios y el mundo cada vez nos va a exigir el que estemos más. Pero sí me gustaría que estuviéramos más implicados con la Administración. Es decir, una comunicación más fluida con los centros sanitarios. Y por eso me interesa mucho la delegación de área, porque nos permite comunicar, y a veces resolver, problemas en un nivel muy operativo de gente que está todos los días en su consulta. Nosotros estamos todos los días en nuestra farmacia y al final todos tenemos el mismo objetivo que es mantener la salud del paciente.
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