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Notas de prensa

"Me gusta pensar que la farmacia de barrio es un lugar de acogida, un lugar donde el paciente viene y se siente en casa"

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María José García, delegada del COFM de la zona de La Latina, creció viendo a su madre trabajar en la farmacia y atender a los pacientes. De ella heredó, no solo el amor por el trato con las personas, sino también la vocación como farmacéutica

Creció viendo a su madre trabajar en la farmacia y atender a los pacientes. De ella heredó, no solo el amor por el trato con las personas, sino también el vínculo con la botica situada en la calle Luis Pando, 17, en el madrileño barrio de Lucero. María José siempre tuvo claro que quería ser farmacéutica… de esa farmacia.

Para conocerla un poco mejor, empezamos con una ronda de preguntas rápidas.

Un libro que te haya gustado

Los ritos del agua. Fue el primer libro que me regalaron mis hijas cuando se fueron de viaje a pasar una noche sin nosotras.

Una película

¡Qué bello es vivir! La veo todos los años.

Tu viaje favorito

Escocia. Fue espectacular. Ese viaje me lo quedo.

Comida favorita

El helado. Especialmente el helado de café.

¿Por qué decidiste ser farmacéutica?

Me hice farmacéutica por mi madre. Ella era la anterior titular de esta farmacia y yo venía de pequeña. Me encantaba ver cómo interactuaba con la gente y cómo les ayudaba. Desde muy pequeña tuve claro que quería ser farmacéutica de esta farmacia.

¿Qué es lo que más te gusta de tu profesión?

El paciente. Poder ayudarle, elegir el surtido más adecuado para él, formarme continuamente e intentar estar siempre a la altura de sus necesidades.

¿Alguna anécdota que recuerdes en la farmacia?

Una vez estaba con un farmacéutico que trabajaba conmigo en ese momento, Alfonso. Llevaba solo un par de meses en la farmacia. Le dije: “Van a venir de esta marca de preservativos. Cuando llegue el delegado, dile que pase, que estoy dentro haciendo el pedido”.

Al rato entró un caballero y pidió preservativos de esa misma marca. Alfonso salió de detrás del mostrador, muy amable, le dio la mano y le dijo:

“¿Qué tal? María José está dentro esperándole. Si quiere puede pasar”.

El chico respondió:

“Bueno… yo venía a comprar una caja de preservativos”.

Nos reímos mucho cuando le explicamos la confusión.

También recuerdo un momento muy emocionante. Una chica vino a comprar medicación y me pidió unas gasas. Al preguntarle para qué las necesitaba, me explicó, algo nerviosa, que tenía cáncer de mama y que la radioterapia le rozaba la piel.

Meses después volvió a la farmacia y me contó que aquella había sido la primera vez que decía en voz alta que tenía cáncer de mama, y que para ella fue una liberación. Desde entonces creamos un vínculo muy especial. Cada vez que nos vemos nos emocionamos.

¿Qué crees que supone una farmacia para el barrio?

Me gusta pensar que es un lugar de acogida. Un sitio donde el paciente viene y se siente en casa. Puede hablar de cualquier patología o problema… incluso a veces se hace un poco de terapia.

Pero es algo que funciona en las dos direcciones: el paciente también te ayuda mucho a ti.

¿Qué ha supuesto para ti ser delegada?

Es una experiencia muy interesante. Te permite conocer el colegio desde dentro y también a los compañeros, sus preocupaciones y sus necesidades. Intentas ayudar y hacer de bisagra entre el colegio y los farmacéuticos.

Para mí está siendo una experiencia muy gratificante. De hecho, soy delegada de dos zonas, así que espero estar a la altura.

¿Cuáles son tus hobbies fuera de la farmacia?

Me encanta estar con mi gente, viajar y leer. Tengo una hora de camino desde casa hasta la farmacia y la aprovecho para leer porque vengo en transporte público.

También me gustan mucho las manualidades, las plantas, hacer velas, los puzles… ¡hago de todo!

Lo estáis petando en redes. ¿Cómo empezó?

Todo empezó durante la pandemia. Los viernes, como veía a la gente muy triste, subía la cuesta del metro hacia la farmacia grabando un vídeo para animar un poco: “Venga chicos, que es viernes”.

Lo subíamos al estado de la farmacia y al de mi móvil y veíamos que a la gente le animaba mucho. Al final se trata de llegar donde esté la gente: TikTok, Instagram o donde haga falta. Es una forma de comunicar y también, en cierto modo, de hacer terapia.

¿Qué importancia tiene tu equipo?

Mi equipo es un orgullo. Cada uno somos diferente y aportamos cosas distintas, pero nos respetamos mucho y encajamos muy bien.

Siempre digo que aprender se puede aprender, pero ser buena gente tiene que venir de casa. Y creo que hemos conseguido formar un equipo así.

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