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Suplementación con quercetina ¿realmente útil en procesos inflamatorios y alergias?

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Suplementación con quercetina ¿realmente útil en procesos inflamatorios y alergias?

Pilar Suárez Díez

Pilar Suárez Díez

Farmacéutica del Servicio de Información Técnico- Profesional del COFM

La quercetina es un flavonoide ampliamente distribuido en alimentos de origen vegetal como manzanas, uvas, cebolla roja, brócoli y diversas bayas. Se han identificado más de 5.000 variedades de flavonoides, siendo los principales tipos las flavonas, flavonoles, antocianinas, flavanoles, flavanonas e isoflavonas. De todos estos compuestos, la quercetina es el más abundante, representando el 60-75 % del total de los flavonoles consumidos.

En los últimos años, la quercetina ha suscitado un creciente interés debido a sus potenciales efectos antioxidantes, antiinflamatorios e inmunomoduladores descritos en estudios experimentales. Paralelamente, hemos podido observar un aumento en la comercialización de suplementos que contienen quercetina, sola o en combinación con otros compuestos, orientados principalmente al apoyo en procesos inflamatorios, alergias estacionales y en el mantenimiento de la función inmunitaria.

El objetivo de este artículo es que podamos analizar la literatura científica publicada en los últimos años sobre la suplementación con quercetina en procesos inflamatorios y alérgicos.

Acciones de la quercetina:

Al revisar la literatura sobre la quercetina vemos que de manera experimental ha demostrado capacidad para modular diversas vías de señalización relacionadas con la inflamación y el estrés oxidativo. Entre los mecanismos descritos se incluyen la inhibición de la activación del factor nuclear κappa B (NF-κB), la reducción de citocinas proinflamatorias como IL-6 y TNF-α, y la modulación de enzimas implicadas en la respuesta oxidativa.

Asimismo, se ha descrito su capacidad para estabilizar mastocitos e inhibir la liberación de mediadores como la histamina, lo que ha motivado su interés en el ámbito de las alergias.

Estos mecanismos plantean un escenario que explicaría los efectos moduladores de este flavonoide en procesos inflamatorios, oxidativos y alérgicos.  Sin embargo, debemos señalar que muchos de estos efectos se han observado en condiciones experimentales donde las concentraciones utilizadas no siempre reflejan las alcanzables tras la administración oral en humanos.

¿Se puede mejorar su biodisponibilidad?

Tal y como hemos mencionado anteriormente la farmacocinética de la quercetina serviría para explicar las discrepancias encontradas entre los resultados obtenidos bajo condiciones experimentales y los clínicos.

La molécula presenta una solubilidad limitada y una biodisponibilidad oral relativamente baja. En los alimentos se encuentra principalmente en forma de glucósidos, unida a azúcares que requieren de una hidrólisis intestinal para su absorción. Una vez absorbida, sufre un intenso metabolismo de primer paso, generando metabolitos conjugados. Esto se traduce en que la fracción circulante en plasma se corresponde principalmente a metabolitos conjugados y no a la quercetina libre (que es la que se emplea en estudios in vitro).

Por este motivo se han desarrollado formulaciones en sistemas liposomales o complejos que buscan mejorar su absorción y sus concentraciones plasmáticas. Estas diferentes formulaciones podrían ser las responsables, entre otras cuestiones, de la variabilidad observada en los ensayos clínicos revisados ya que no se administra ni la misma dosis ni la misma presentación.

Regulación en España

El uso de la quercetina está regulado por el Real Decreto 130/2018, relativo a los complementos alimenticios. Este RD establece una cantidad máxima diaria de 75 mg de quercetina para su uso en complementos alimenticios en España, y además advierte que no debe ser consumida por mujeres embarazadas, en período de lactancia ni por niños.

Este aspecto resulta especialmente relevante cuando revisamos la literatura científica, ya que muchos ensayos clínicos emplean dosis considerablemente superiores, generalmente entre 200 y 1000 mg diarios. Aunque los estudios publicados indican una tolerabilidad aceptable en estas dosis, conviene ser prudentes al extrapolar estos datos al uso generalizado en población real.

Quercetina e inflamación crónica de bajo grado

En los últimos años ha cobrado especial interés el concepto de inflamación crónica de bajo grado, que se caracteriza por ser un estado inflamatorio persistente, leve y sistémico del organismo. No produce los signos habituales de la inflamación aguda (dolor, calor, hinchazón) sino que mantiene activado el sistema inmunitario durante largos períodos liberando mediadores inflamatorios. Este estado se asocia con patologías muy prevalentes como enfermedad cardiovascular, diabetes tipo 2 y síndrome metabólico.

El tejido adiposo ya no es considerado un simple “almacén”, sino un órgano metabólicamente activo capaz de participar en la regulación de múltiples procesos fisiológicos. Cuando se produce una disfunción en él, pueden infiltrarse macrófagos y provocar la activación sostenida de vías inflamatorias como la vía del factor nuclear kappa B (NF-κB), lo que contribuye al desarrollo de resistencia a la insulina y disfunción endotelial. En este contexto fisiopatológico, la capacidad de la quercetina para modular NF-κB y el equilibrio redox resulta particularmente interesante.

Pero ¿cómo se modula la vía del factor nuclear kappa B (NF-κB)? El factor nuclear kappa B se trata de un complejo proteico que controla la transcripción del ADN y está implicado en la respuesta celular frente a estímulos como el estrés, citoquinas, antígenos o radiación ultravioleta.

  • En condiciones normales, NF-κB se encuentra en el citoplasma de la célula unido a su inhibidor IκB.
  • La llegada de estímulos proinflamatorios (como el estrés oxidativo, citoquinas o lipopolisacáridos bacterianos) van a inducir la fosforilación y degradación de IκB, permitiendo que NF-κB se libere y llegue al núcleo celular.
  • Una vez allí puede activar genes responsables de la producción de citocinas proinflamatorias (IL-1β, IL-6, TNF-α), quimioquinas, moléculas de adhesión y enzimas como la ciclooxigenasa-2 (COX-2) o la óxido nítrico sintasa inducible (iNOS).

En modelos celulares, la quercetina ha demostrado inhibir la fosforilación de IκB y reducir la activación nuclear de NF-κB, lo que se traduce en una disminución en la producción de mediadores inflamatorios.

Algunos ensayos clínicos han evaluado su efecto en pacientes con enfermedad cardiovascular o síndrome metabólico. En un estudio doble ciego en pacientes post-infarto agudo de miocardio, la administración de 500 mg diarios durante ocho semanas produjo un aumento significativo de la capacidad antioxidante total. Sin embargo, los cambios observados en marcadores inflamatorios clásicos como IL-6 o proteína C reactiva fueron limitados.

En pacientes con diabetes tipo 2, se han publicado algunos ensayos clínicos que han evaluado la suplementación con quercetina, generalmente en dosis que oscilan entre los 250-500 mg diarios durante periodos de entre 8 y 12 semanas. En un ensayo aleatorizado doble ciego realizado en 72 mujeres con diabetes tipo 2, la administración de 500 mg / día durante 10 semanas se asoció con mejoras en determinados factores de riesgo cardiovascular y en algunos marcadores inflamatorios.

En conjunto, podríamos hablar de un posible efecto modulador sobre parámetros metabólicos y oxidativos aunque limitado.

Quercetina en procesos alérgicos

El interés que despierta la quercetina en el ámbito de la alergia se fundamenta en su posible efecto estabilizador sobre mastocitos. La quercetina ha mostrado capacidad para modular la señalización intracelular en mastocitos, inhibiendo la entrada de calcio y reduciendo la desgranulación celular. Este mecanismo podría explicar la disminución observada en la liberación de histamina y otros mediadores como leucotrienos y prostaglandinas en modelos experimentales.

Los ensayos disponibles son todavía escasos. Un estudio aleatorizado doble ciego realizado en 66 adultos con polinosis evaluó la administración de 200 mg diarios de quercetina durante cuatro semanas, observándose una reducción significativa de síntomas como prurito ocular, estornudos y secreción nasal en comparación con placebo. Otros estudios posteriores con formulaciones de mayor biodisponibilidad han descrito resultados similares en cuanto a signos de mejora sintomática. Sin embargo, el tamaño de la muestra de pacientes es tan reducido y la duración de los ensayos es tan corta que los resultados obtenidos debemos interpretarlos con cierta cautela.

Tras revisar las diversas publicaciones sobre la quercetina podemos señalar que a nivel experimental posee propiedades que prometen un potencial papel como coadyuvante en el tratamiento de procesos inflamatorios y alérgicos. En los estudios preclínicos revisados se ha observado que puede modular vías inflamatorias como NF-κB, ejercer efectos antioxidantes y reducir la liberación de histamina en mastocitos.

Pese a ello, cuando estos resultados se trasladan a estudios en humanos, las conclusiones son algo más prudentes. Los ensayos clínicos disponibles muestran en general efectos modestos sobre algunos marcadores inflamatorios o de estrés oxidativo, y los resultados varían según la dosis utilizada, la formulación empleada o la población estudiada.

A esta variabilidad se añade un factor importante: la biodisponibilidad relativamente baja de la quercetina cuando se administra por vía oral. Tras su absorción se metaboliza rápidamente y circula principalmente en forma de metabolitos conjugados, lo que podría explicar por qué algunos efectos observados en estudios experimentales no se dan con la misma intensidad en humanos. Por este motivo se han desarrollado nuevas formulaciones que buscan mejorar su absorción.

Por todo ello, podríamos decir que la quercetina muestra un potencial interesante ya que sus resultados clínicos son prometedores.

Desde la farmacia comunitaria, donde con frecuencia recibimos consultas sobre este tipo de suplementos, la clave está en ofrecer una información veraz y basada en la evidencia, situando estos productos en su contexto adecuado. Esperamos que esta breve revisión resulte de utilidad para contextualizar el papel actual de la quercetina y contribuir a un consejo farmacéutico.

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