Rutinas para cuidar la piel después de las fiestas
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Durante las fiestas es frecuente que aumente el consumo de alimentos ricos en grasas y azúcares refinados. El aumento de glucosa en sangre hace que se produzca una reacción enzimática llamada glicación, que consiste en la unión irreversible entre la glucosa distintas moléculas biológicas, tanto dentro como fuera de las células, formando los productos finales de glicación avanzada, conocidos como AGE, que hacen que se pierda la elasticidad y aumente la flacidez de la piel. Por otra parte, la glicación y el consumo de grasas saturadas favorecen la producción de citoquinas proinflamatorias y de radicales libres de oxígeno, favoreciendo a su vez el deterioro de la barrera cutánea, el envejecimiento prematuro y la exacerbación de patologías inflamatorias de la piel, como psoriasis, dermatitis atópica, acné y rosácea.
Asimismo, durante las celebraciones también es frecuente aumentar el consumo de refrescos azucarados o bebidas alcohólicas. El alcohol tiene un fuerte efecto diurético que favorece la deshidratación del organismo y dificulta la posterior rehidratación.
Como consecuencia de todo ello, la piel se vuelve más sensible, con tendencia a rojeces. Además, el alcohol y las bebidas azucaradas con alto índice glucémico pueden aumentar la actividad de las glándulas sebáceas, agravando los brotes de acné.
A lo largo de la temporada navideña no solo se altera la alimentación, sino también los horarios. El cambio, en los patrones de sueño reducen las horas de descanso, lo que favorece el envejecimiento prematuro y la deshidratación, además de provocar mayor reactividad cutánea ante el frío, picor y enrojecimiento, empeorando cualquier patología previa.
Cómo mantener la piel sana
Cualquier rutina facial comienza con una limpieza suave, mañana y noche.
El uso de maquillaje de larga duración y la exposición al tabaco hace que la limpieza cobre especial relevancia en esta época. Para retirar los restos de maquillaje y polución se debe optar por limpiadores de base oleosa (aceites limpiadores, bálsamos desmaquillantes, limpiadores bifásicos) que ayudan a disolver los componentes oleosos del maquillaje.
Posteriormente, se usará el limpiador habitual para quitar cualquier residuo hidrosoluble, como el sudor. El siguiente paso es la hidratación. Se deben usar cosméticos que contengan en su composición sustancias humectantes, oclusivas, filmógenas o emolientes con el fin de aportar hidratación a la piel y retenerla en el tiempo para evitar la pérdida de agua transepidérmica. La fórmula debe seleccionarse según la edad, tipo de piel y patologías cutáneas.
- Las sustancias humectantes son moléculas higroscópicas que retienen agua del ambiente, como la glicerina, ácido hialurónico, urea, ácido láctico, pantenol y macromoléculas como colágeno y glucosaminoglucanos.
- Las sustancias oclusivas y filmógenas forman una barrera que evita la pérdida de agua transepidérmica; las más usadas son vaselina y siliconas como excipientes.
- Las sustancias emolientes suavizan la piel, retienen la hidratación, mejoran su textura y alivian picor y descamación; las más usadas son aceites vegetales y manteca de karité. Actualmente, la mayoría de los cosméticos hidratantes cuentan con otros activos enfocados a una acción concreta con el fin de simplificar las rutinas.
- Los antioxidantes son un gran aliado en esta época. La vitamina C actúa como cofactor de la síntesis de colágeno y actúa sinérgicamente con la vitamina E. La niacinamida regula el metabolismo celular, la producción de sebo y mejora las hiperpigmentaciones. Actualmente, hay otros antioxidantes que se encuentran habitualmente en los cosméticos, como el resveratrol, al que también se le atribuyen funciones antiedad, la coenzima Q10 y los polifenoles.
- Uno de los antioxidantes por excelencia al cual se le atribuyen funciones antiedad son los retinoides. No solo son un potente antioxidante, sino que estimulan la síntesis de elastina, colágeno y glucosaminoglucanos, aceleran la renovación celular y mejoran el tono de la piel.
Aunque en esta época del año la intensidad del sol es menor, es importante recalcar la importancia del uso diario del protector solar. La luz solar aumenta la producción de radicales libres de oxígeno y con ello el daño de las estructuras dérmicas y la disrupción de la barrera de la piel.
El farmacéutico y el cuidado de la piel
Gracias a su formación, el farmacéutico es un aliado clave para prevenir alteraciones cutáneas derivadas de los excesos navideños. Puede orientar sobre rutinas de cuidado facial adaptadas a cada tipo de piel, recomendando cosméticos multifunción que faciliten la adherencia y evitando irritaciones en pieles sensibles. Además, ofrece asesoramiento nutricional para promover hábitos saludables que mantengan a piel en buen estado y prevengan problemas cutáneos.
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