Primeros auxilios: cómo actuar frente a intoxicaciones, atragantamientos, caídas y quemaduras en Navidad
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Diciembre llega cada año acompañado de celebraciones, reuniones familiares, desplazamientos, comidas especiales, decoración navideña, regalos y, a veces, incluso nieve. Pero todo este ambiente viene acompañado también de innumerables riesgos para todos los miembros de la familia.
Toda la población debería contar con conocimientos básicos para poder aplicar primeros auxilios ante una situación de urgencia, posible gravedad y emergencia sanitaria. Esos conocimientos tendrían que abarcar desde las actuaciones más sencillas ante cortes, heridas, quemaduras, caídas, atragantamientos, intoxicaciones… hasta la realización de una reanimación cardiopulmonar o RCP básica, llegado el momento.
Mantener la calma en todo momento, aunque la persona afectada sea familiar o amigo cercano, y actuar de forma organizada y eficaz va a ser esencial para que la atención a la persona sea lo más correcta posible.
Los principales riesgos a los que nos encontramos expuestos durante las fiestas navideñas son:
Caídas y golpes
Son los accidentes más frecuentes, pequeñas contusiones, esguinces, luxaciones, fracturas o roturas de algún hueso. Suelen deberse a pavimentos sucios o resbaladizos (con presencia de grasas, aceites, hojas mojadas…), resbalones en la bañera, juguetes olvidados que puedan hacernos tropezar o intentos de alcanzar objetos colocados en lugares elevados y de difícil acceso.
Sus consecuencias más comunes están relacionadas con la aparición de hematomas, dolor, inflamación o incluso fracturas que requieren del uso de vendajes y escayolas.
Cuando una persona ha sufrido una caída o golpe fuerte, debemos examinar la zona lesionada buscando abultamientos o deformidades evidentes; no forzar nunca la movilidad si la zona no puede moverse de forma natural por si sola; mantener la zona afectada en reposo; aplicar frío local; y calmar el dolor. Dependiendo de la intensidad de la sintomatología, la gravedad del golpe o de la zona golpeada valorar buscar atención médica. En el caso de golpes fuertes en la cabeza, tomar como señales de alarma: la alteración de la conciencia, mareo, aparición de vómitos, alteraciones de la visión o sangrado auditivo.
Las formas más comunes de prevenir golpes y caídas son: mantener el orden en todas las estancias de la casa, contar con suelos limpios y con alfombras bien colocadas, evitar caminar por zonas sombrías y brillantes tras noches de mucho frío, no dejar armarios o cajoneras abiertos, no utilizar sillas o taburetes a modo de escalera y no dejar a los niños solos sobre superficies elevadas.
Quemaduras
Acciones tan cotidianas como tocar una plancha caliente, meter las manos sin protección en el horno, coger objetos a altas temperaturas sin manoplas, cocinar alimentos sin tapadera… entre otros, suelen ser la causa de múltiples quemaduras.
En este caso, lo primero es apartar la fuente de calor que ha originado la quemadura y evitar que otra persona pueda resultar también herida. A continuación, enfriar inmediatamente la zona afectada con un suave chorro de agua fría durante 10-15 min y evaluar: si el dolor continúa de una forma intensa, aparecen ampollas en la zona, el aspecto de la piel es alarmante o el tamaño de la quemadura es superior al de la palma de una mano, deberíamos buscar atención especializada. Hay que distinguir también el agente causante de la quemadura, ya que en caso de ser producida por un producto corrosivo (lejía, amoniaco…) podremos retirar la ropa si la hubiera y lavar la zona con abundante agua; pero si la quemadura se ha producido por una fuente calorífica y sobre una prenda de ropa, podremos también lavar y refrescar la zona, pero no retirar el tejido que ha quedado adherido sobre la piel.
La mejor forma de evitar quemaduras es dejar a un lado las prisas al hacer tareas domésticas; utilizar guantes protectores cuando manipulemos el contenido del horno u otros objetos a altas temperaturas; mantener a los niños/as alejados de la encimera, vitrocerámica, horno y estufas; y tener especial precaución con las sartenes al fuego.
Intoxicaciones
Existen diferentes causas por las que se puede sufrir una intoxicación en casa, tales como la ingesta accidental y abusiva de medicamentos, la inhalación de productos de limpieza, un consumo descontrolado de alcohol o drogas, y la ingesta de alimentos en mal estado, entre otras.
Debido a la variabilidad de intoxicaciones que pueden producirse en función del agente causante, la actuación dependerá de la gravedad. Por tanto, lo primero es evaluar la situación del intoxicado, si presenta síntomas leves podrán servirle medidas de soporte básico, pero si revierte gravedad o tenemos dudas debemos buscar siempre atención médica inmediata. Es importante que la persona intoxicada no se quede sola, si el producto tóxico cae en la ropa, podemos quitarla; si el tóxico se ha derramado sobre la piel o los ojos, podemos lavar la zona con abundante agua; y si el producto ha sido ingerido habrá que tener en cuenta que el vómito muchas veces no será la mejor opción.
De forma general, debemos: guardar los productos más peligrosos en un lugar seguro, alejado de los niños y perfectamente etiquetados o en su envase original; no almacenar productos tóxicos en el mismo lugar o cerca de los alimentos; colocar los medicamentos en todo momento fuera del alcance de los niños/as; no realizar mezclas de productos de limpieza; moderar y evitar el consumo de alcohol u otras sustancias, y abstenerse de consumir alimentos que hayan estado muchas horas fuera de la nevera, que presenten cambios de olor o aspecto, o que se encuentren caducados o con envases abombados.
Atragantamientos
El atragantamiento y la asfixia se producen cuando una persona tiene dificultad para respirar por obstrucción de las vías respiratorias, lo cual hace que el aire no llegue a los pulmones. La obstrucción puede ser leve o grave, y puede originarse por introducir objetos demasiado grandes en la nariz o en la boca, o por ahogamiento al ingerir alimentos.
En estos casos hay que intentar que la persona tosa con fuerza, incluso ayudándole con unos golpes en la espalda. Si la obstrucción es grave, puede que la tos no sea efectiva o que incluso la persona no pueda toser, hablar, ni respirar; en estos casos puede ser necesario emplear la maniobra de Heimlich. Dicha maniobra consiste en colocarte detrás de la persona, rodearla con los brazos poniendo una de las manos sobre su abdomen y la otra por encima, y hacer a continuación fuerza sobre la mano hacia dentro y hacia arriba. En el caso de los bebés, se deben colocar boca abajo sobre el antebrazo y dar golpes entre los omóplatos.
Para prevenir los ahogos es importante evitar ingerir alimentos en trozos grandes y sin masticar previamente, evitar que los niños/as utilicen juguetes no homologados, no adaptados a su edad, u objetos pequeños que se puedan tragar o meter por la nariz, comer con calma, masticando adecuadamente, cortar alimentos pequeños (uvas, salchichas en longitudinal) y supervisar a niños, evitando que jueguen comiendo.
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