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Melatonina en dosis bajas: nuevos usos fuera del sueño

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Melatonina en dosis bajas: nuevos usos fuera del sueño

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Álvaro González Castañar

Farmacéutico del Servicio de Información Técnico Profesional del COFM

La melatonina se ha convertido en un activo de interés científico creciente. En la última década, la producción de estudios y publicaciones científicas sobre esta molécula se ha duplicado. Solo en los dos primeros meses de 2026 ya han visto la luz más de 450 publicaciones científicas relacionados con su uso, mecanismos de acción y aplicaciones potenciales.

¿Qué es y cómo actúa?

La melatonina o N-acetil-5-metoxitriptamina es una hormona endógena sintetizada por la glándula pineal y estructuralmente relacionada con la serotonina. Participa en una gran variedad de procesos celulares, neuroendocrinos y neurofisiológicos. Desde el punto de vista fisiológico, su secreción aumenta poco después del anochecer, alcanza un pico máximo entre las 2 y las 4 de la madrugada y desciende progresivamente durante la segunda mitad de la noche. Se asocia fundamentalmente con el control de los ritmos circadianos y la adaptación al ciclo de luz-oscuridad. También presenta un efecto hipnótico o estimulante del sueño.

La melatonina puede desarrollar sus acciones a través de varios mecanismos. En primer lugar, actuando sobre sus receptores MT1, MT2 y MT3, implicados en la inducción del sueño y la regulación de los ciclos circadianos. Y en segundo lugar, llevando a cabo acciones no mediadas por receptores, relacionadas con su capacidad antioxidante. En este sentido, contribuye a la neutralización de radicales libres y protege estructuras celulares frente al estrés oxidativo, lo que amplía su potencial fisiológico más allá del ciclo sueño‑vigilia.

Debido a la función que desempeña la melatonina en el sueño, la regulación de los ciclos sueño-vigilia y el hecho de que su producción endógena disminuye con la edad, la administración exógena de este compuesto puede mejorar la calidad del sueño y puede resultar beneficiosa en determinados grupos de pacientes. No obstante, a pesar de su creciente uso, no está exenta de riesgos derivados de un empleo inadecuado, dosis inapropiadas o uso prolongado. Entre los efectos adversos más frecuentes se encuentran cefalea, mareos, náuseas, somnolencia, nerviosismo, inquietud, insomnio o la aparición de sueños vívidos o extraños.

La melatonina en España: situación actual y usos reconocidos

Cada vez encontramos en el mercado español una mayor variedad de productos y presentaciones formuladas a base de esta molécula. Hoy en día, podemos encontrarla formando parte de múltiples complementos alimenticios, así como de medicamentos, que puede estar sujetos o no a prescripción médica.

En el ámbito de los complementos alimenticios, su uso se limita a dosis inferiores a 2 mg pudiendo presentarse sola o en asociación con otras sustancias, vitaminas o plantas medicinales que potencien y acompañen su efecto. Se encuentra disponible en una amplia variedad de formas farmacéuticas, que van desde las más clásicas, como comprimidos, cápsulas o gotas orales, hasta otras más innovadoras, como gominolas, espráis bucales y comprimidos bicapa. En todo caso, estos productos van destinados a disminuir el tiempo necesario para conciliar el sueño, favorecer un descanso nocturno adecuado o ayudar a manejar alteraciones leves del sueño. Su empleo normalmente suele ir acompañado de medidas de higiene del sueño, como mantener rutinas regulares, practicar actividad física durante el día, evitar el consumo excesivo de estimulantes o limitar el uso de pantallas antes de acostarse.

En el caso de los medicamentos, tradicionalmente se ha comercializado en comprimidos de liberación prolongada a dosis de 2mg y sujeta a prescripción médica. Estando indicada para el tratamiento a corto plazo del insomnio primario caracterizado por un sueño de mala calidad en pacientes mayores de 55 años. No obstante, desde 2019 se han introducido nuevas especialidades a dosis de 1mg, 3 mg y 5 mg sujetas y no sujetas a prescripción médica. Estas presentaciones, comercializadas en comprimidos convencionales, recubiertos y de liberación prolongada, están autorizadas para el tratamiento a corto plazo del desfase horario (jet lag) en adultos, así como para el manejo del insomnio en población pediátrica.

En concreto, se indican en niños y adolescentes de 2 a 18 años con trastorno del espectro autista (TEA) y/o trastornos neurogenéticos que cursan con secreción diurna aberrante de melatonina y/o padecen de despertares nocturnos, cuando las medidas de higiene del sueño han resultado insuficientes. Asimismo, están aprobadas en niños y adolescentes de 6 a 17 años con trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) que presenten insomnio resistente a medidas no farmacológicas.

Por tanto, en la actualidad los usos reconocidos de la melatonina se restringen a las alteraciones del sueño. Sin embargo, estudios recientes sugieren que podría desempeñar otros papeles de interés que aún están en fase de investigación.

Potenciales nuevos usos para la melatonina

Parece ser que otras de las acciones fisiológicas más importante de la melatonina vienen de la mano de su fuerte poder antioxidante y de la capacidad, por tanto, de defender las estructuras y los tejidos de los organismos de los distintos radicales libres y agentes oxidantes. La melatonina parece tener capacidad para desintoxicar los radicales libres, protegiendo así a moléculas críticas de los efectos destructivos del estrés oxidativo en condiciones de lesión por isquemia/reperfusión (ictus, infarto de miocardio), radiación ionizante y toxicidad farmacológica, entre otras. Parece por tanto que en el futuro podrían encontrarse nuevos e interesantes usos en distintas áreas aún muy limitados por el desconocimiento de los mecanismos de acción, la falta de ensayos clínicos y de evidencia suficientemente sólida.

La gran capacidad de la melatonina parece estar ligada en gran medida a sus efectos antioxidantes y antinflamatorios. A lo largo de la pandemia de COVID-19, por ejemplo, se reportaron datos que parecían indicar cierta capacidad para atajar el deterioro causado por la COVID-19 en pacientes críticos.

Algunos estudios destacan un posible papel para favorecer la salud reproductiva al mejorar la síntesis de testosterona, promover la gametogénesis y mejorar la calidad y la motilidad de los espermatozoides. Además, parece que la melatonina mejora la tasa de fecundación y la calidad de los ovocitos. Nuevamente su papel antioxidante y antiinflamatorio parecen ayudan a proteger las células reproductivas de los efectos nocivos del estrés oxidativo.

De manera similar, el envejecimiento cutáneo y sistémico se asocia con la acumulación progresiva de residuos oxidativos. La melatonina, gracias a su capacidad para neutralizar los radicales libres, podría retrasar la disfunción relacionada con la edad en varios órganos. Además, la pérdida de melatonina durante el envejecimiento contribuye a la acumulación acelerada de estrés oxidativo debido a la disponibilidad reducida de este importante antioxidante. Esto presumiblemente se cree que podría contribuir a la progresión de enfermedades que tienen un componente de radicales libres, por ejemplo, enfermedades neurodegenerativas, enfermedades cardiovasculares, deterioro de la piel y síndrome metabólico, entre otras.

Algunos estudios indican que podría ser útil también en el tratamiento tópico de la alopecia androgenética, de forma preliminar parece que podría utilizarse concomitantemente con otros activos para mejorar el crecimiento del cabello, su densidad o su grosor.

A nivel dermatológico, se está extendiendo su aplicación de forma tópica sobre la piel para quienes desean combatir y prevenir los signos del envejecimiento; ayudar a mejorar la reparación celular de la piel y del cabello; y proporcionar una protección adicional contra el estrés oxidativo. Algunos sérums, cremas hidratantes y tratamientos capilares, preferiblemente de uso nocturno, ya cuentan con melatonina en su composición.

Algunos datos aún muy preliminares apuntan igualmente a posibles beneficios para el control glucémico en el caso de pacientes diabéticos y a un probable papel en la prevención de la obesidad. Aunque aún estamos hablando de investigaciones tempranas y se requiere de estudios más robustos antes de poder extraer conclusiones firmes.

Su posible impacto en el sistema cardiovascular, la diabetes y la homeostasis hace que la melatonina pueda estar relacionada con la función renal y la calidad de vida en personas con enfermedad renal crónica. Además, existen numerosos estudios que hablan del papel antioxidante, neutralizador de radicales libres y citoprotector que la melatonina desempeña. Esto significa que la suplementación con melatonina podría llegar a ser útil en el caso de lesión renal, ya que se produce inflamación, apoptosis y estrés oxidativo. Puede que la administración de melatonina llegue a demostrar un efecto renoprotector y que inhibe la progresión de las complicaciones asociadas con la insuficiencia renal.

En cuanto a los posibles usos aún sin regular que pueda llegar a tener la melatonina, es importante destacar que aún son objeto de investigación y debate. Y que su uso no será plenamente eficaz y seguro hasta que existan resultados robustos y validados, así como la correspondiente autorización por parte de las autoridades sanitarias.

En cualquier caso, los medicamentos actualmente disponibles no deben utilizarse en condiciones no autorizadas ni sin la supervisión adecuada de un médico o farmacéutico, profesionales capaces de orientar al paciente y resolver las dudas o inquietudes que le puedan surgir.

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