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El papel del colágeno, clave para una piel firme

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El papel del colágeno, clave para una piel firme

Rocío Barrio Hermida

Rocío Barrio Hermida

Farmacéutica del Servicio de Información Técnico- Profesional del COFM

El colágeno es la proteína estructural más abundante en todo el organismo. Su función principal es aportar resistencia y elasticidad a tejidos, como la piel, los tendones, cartílagos, huesos y vasos sanguíneos. Actualmente, una de las dianas más empleadas en la cosmética antiedad está relacionada con el colágeno y el mantenimiento de la elasticidad y firmeza de la piel. Aunque con el paso de los años es inevitable la aparición de signos de envejecimiento, los hábitos saludables de alimentación y una correcta rutina facial pueden ayudar a ralentizar estos signos y mejorar la calidad de la piel.

¿Qué es el colágeno?

El colágeno es una proteína estructural que forma parte de la matriz extracelular, localizada en la dermis. Es la proteína más abundante en todo el cuerpo y podemos diferenciar varios tipos con distintas funciones. El más abundante en la matriz extracelular es el colágeno tipo I y se encuentra principalmente en la piel. Su función es aportar elasticidad y fuerza a la piel, y además está involucrado de los procesos de cicatrización de la piel.  En menor medida podemos encontrar otros tipos de colágeno en la piel, como por ejemplo el tipo III, con función de sostén de los vasos sanguíneos y el tipo V, que aportan consistencia.

Se sintetiza en los fibroblastos junto con otras proteínas estructurales como la elastina y el ácido hialurónico. Los fibroblastos son unas células que se encuentran en la dermis y se encargan de la síntesis de proteínas, entre ellas el colágeno. En primer lugar, los fibroblastos sintetizan lo que se denomina procolágeno, que son tres cadenas proteicas ensambladas en forma de triple hélice. Los extremos de esta cadena se degradan por proteasas para formar el tropocolágeno, que posteriormente se ensambla para formar las fibras de colágeno.

La función principal del colágeno junto con las demás proteínas que conforman la matriz extracelular es aportar resistencia y elasticidad a la piel, favoreciendo que tras un esfuerzo físico la piel vuelva a su estado original. Además, también actúa como soporte de vasos sanguíneos, nervios y anexos de la piel. Por otra parte, el colágeno, junto con las demás proteínas presentes en la matriz extracelular, actúa como agente humectante reteniendo la humedad de la piel, lo que hace que se mantenga hidratada y elástica.

Efectos de la edad en la producción de colágeno

En las pieles sanas y jóvenes, la matriz extracelular está correctamente conformada: las fibras de colágeno son numerosas y están organizadas. Además, los fibroblastos tienen una actividad normal y están unidos al colágeno gracias a las integrinas. Es por eso por lo que la piel joven es firme, elástica y mantiene mejor la hidratación.

A partir de los 25 años la producción de colágeno disminuye en un 1 % - 1.5 % al año. Además, disminuye la cantidad de fibroblastos y la producción endógena de colágeno, y aumenta la expresión de metaloproteinasas (MMPs). Las metaloproteinasas son enzimas encargadas de la degradación de las proteínas de la matriz extracelular, entre ellas el colágeno. Su actividad es fundamental en procesos de cicatrización de heridas o en la angiogénesis. Con la edad, se produce una serie de desequilibrios homeostáticos aumentando la producción de radicales libres. Estos radicales libres, aparte de favorecer el estado proinflamatorio y alterar la estructura del colágeno, estimulan la síntesis de MMPs. Como consecuencia, la matriz extracelular está más desorganizada y se reducen los sitios de unión del colágeno con los fibroblastos, por lo que disminuye la resistencia mecánica.  Esto desencadena en la pérdida de volumen y firmeza en la piel con el paso de los años, dando como resultado una piel más fina, frágil y con menos resistencia biomecánica. Cabe destacar que el ácido hialurónico se ancla a las fibras de colágeno ayudando a retener la hidratación de la piel. En este caso, al disminuir el número de fibras de colágeno hay una peor retención de la humedad y la piel está más deshidratada.

El envejecimiento no solo está relacionado con factores intrínsecos asociados a la edad. Múltiples factores exógenos, como la exposición a la radiación ultravioleta, la alimentación o el tabaquismo aumenta el estrés oxidativo y contribuyen al daño de diferentes moléculas biológicas, entre ellas el colágeno. El cuerpo humano tiene mecanismos para afrontar este daño oxidativo, pero tiene un efecto limitado.

  • La alimentación rica en grasas saturadas y azúcares refinados desemboca en un aumento de la glucemia. El aumento de glucosa en sangre hace que se produzca una reacción enzimática, la glicación, en la cual, se produce la unión irreversible entre la glucosa distintas moléculas biológicas, entre ellas el colágeno. Esta unión afecta a la normal estructura de las proteínas de la matriz extracelular, haciendo que se pierda la elasticidad y aumente la flacidez de la piel. Por otra parte, el aumento de este tipo de alimentos y la disminución del consumo de alimentos ricos en antioxidantes favorecen la producción de citoquinas proinflamatorias y de radicales libres de oxígeno, alterando a su vez las proteínas estructurales de la matriz extracelular y favoreciendo el envejecimiento prematuro.
  • El consumo de alcohol y el tabaquismo también aumenta el estrés oxidativo y la producción de citoquinas proinflamatorias, que como consecuencia producen alteraciones en proteínas estructurales como el colágeno y se produce una desestructuración de la matriz extracelular.  
  • La radiación ultravioleta aumenta la expresión de MMPs y el estrés oxidativo. Como consecuencia, las fibras de colágeno se dañan y se acelera su descomposición. Por otra parte, la radicación inhibe la actividad de los fibroblastos, disminuyendo así la síntesis de colágeno.

Como consecuencia de todos estos factores mencionados anteriormente, aumenta la aparición de arrugas, la piel está más deshidratada, se produce la disfunción de la función barrera y se produce el adelgazamiento epidérmico.     

Colágeno y cosmética

Una de las principales estrategias antiedad están dirigidas a la estimulación de la producción de proteínas estructurales de la matriz extracelular por parte de los fibrolastos. Hay diferentes activos dentro de la cosmética que pueden favorecer, directa o indirectamente, la producción de colágeno:

  • Vitamina C: está involucrada directamente en el metabolismo del colágeno. El colágeno está formado principalmente por hidroxiprolina e hidroxilisina, que se sintetizan de manera endógena por reacciones enzimáticas partiendo de la prolina y lisina. La vitamina C actúa como cofactor de esta enzima, de tal manera que los cosméticos con vitamina C y el consumo de alimentos con esta vitamina ayudan a la síntesis de colágeno. Además, promueve la actividad de los fibroblastos. Por otra parte, también es uno de los activos claves en cosmética por sus propiedades antioxidantes. En este caso, la vitamina C neutraliza los radicales libres e impide el daño celular y en las fibras de colágeno y otras moléculas estructurales de interés a nivel dérmico, favoreciendo el correcto estado de la piel y previniendo el envejecimiento prematuro.
  • Retinoides: son derivados de la vitamina A y constituyen uno de los activos estrella frente al envejecimiento. Los retinoides activan los fibroblastos, favorecen la renovación celular y promueven la síntesis de colágeno y previenen su degradación. El uso de cosméticos con retinoides mejora la textura de la piel, mejora la firmeza y elasticidad de la piel y reduce la aparición de arrugas y líneas de expresión.
  • Hidroxiácidos: producen la exfoliación de las capas más externas de la epidermis, favoreciendo la renovación celular. También promueven la actividad de los fibroblastos y estimula la producción de colágeno.
  • Protección solar: es fundamental para favorecer la función barrera de la piel y prevenir el fotoenvejecimiento. Un buen fotoprotector previene los efectos perjudiciales de la radiación y evita la degradación de las fibras de colágeno debido al estrés oxidativo

Colágeno y alimentación

El colágeno se encuentra de manera natural en alimentos de origen animal. El colágeno no se absorbe en su forma completa. Durante la digestión, el colágeno se hidroliza para poder asimilarse mejor y esos aminoácidos ayudan a la síntesis del propio colágeno. El consumo de alimentos como caldos, carne, pescado y huevos aporta los aminoácidos que componen el colágeno y promueven su biosíntesis.

Por otra parte, la vitamina C es un cofactor muy importante en la síntesis de colágeno. El consumo de frutas ricas en vitamina C (naranja, fresas, kiwis…) también estimulan la síntesis y la estabilización de las fibras de colágeno.

El consumo de alimentos ricos en antioxidantes, como frutas y verduras, previene el estrés oxidativo y protegen la matriz extracelular de la inflamación crónica.

Colágeno y suplementación

Una de las alternativas en suplementación para mejorar la calidad de la piel y prevenir el envejecimiento son los suplementos de colágeno. Estos suplementos actualmente son los que más evidencia estudiada tienen respecto a la mejora de los signos de envejecimiento. Además, tiene sinergia con otros suplementos, como vitamina C o ácidos grasos omega-3, que pueden mejorar también a su vez la apariencia de la piel. Además, es un suplemento generalmente bien tolerado.

El colágeno es una proteína de gran volumen, por lo que por lo general su absorción intestinal está muy limitada. Los suplementos de colágeno comercializados actualmente están compuestos de colágeno hidrolizado, asegurando así una mejor absorción. Una vez digerido, se degrada a nivel estomacal, se absorbe y llega al torrente sanguíneo. Estos dipéptidos estimulan el metabolismo, la migración y la proliferación de los fibroblastos. Como consecuencia, esta estimulación favorece la síntesis de colágeno.

Papel del farmacéutico para conseguir una piel radiante

Aunque es inevitable la aparición de signos de envejecimiento asociados a la edad, unos buenos hábitos de vida pueden ralentizar su aparición y mejorar la calidad de la piel. Gracias a sus conocimientos, el farmacéutico desempeña un papel fundamental en el cuidado de la piel, ofreciendo asesoramiento personalizado en función del paciente.

Desde la farmacia se puede ayudar al paciente a desarrollar una rutina cosmética adecuada al tipo de piel y con activos que ayuden a mantener la piel firme y elástica. En caso de tener una rutina dermocosmética establecida, el farmacéutico puede detectar si esa rutina es adecuada para el objetivo que se busca o para el tipo de piel en concreto. Además, al igual que con los medicamentos, el papel del farmacéutico es fundamental para detectar incompatibilidades entre distintos activos cosméticos y evitar alteraciones de la barrera cutánea, irritaciones o hipersensibilidad.

Por otra parte, desde la farmacia se puede realizar asesoramiento nutricional adecuado para favorecer que la piel se mantenga en correctas condiciones de elasticidad y firmeza. Es clave incidir en el consumo de frutas y verduras por su alto contenido en antioxidantes y vitaminas y limitar el consumo de alimentos ricos en grasas y azúcares refinados. Además, en caso de ser necesario, la suplementación es una tendencia actualmente en auge que puede ayudar no solo a la firmeza de la piel, sino a la hidratación de la piel y la mejora de la textura. Los suplementos de colágeno hidrolizado actualmente suelen venir acompañados de otros activos, como vitamina C, ácido hialurónico, biotina, etc,. Desde la farmacia se puede realizar el consejo farmacéutico con la alternativa que más favorezca a las necesidades del paciente.

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