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La atención integral al paciente necesita mejor comunicación entre niveles asistenciales y reforzar el papel sanitario del farmacéutico

Ayuntamiento de Madrid y pacientes subrayan la creciente vinculación entre lo sanitario y lo social y coinciden en el valor que aportan las farmacias ante realidades como la dependencia y la soledad no deseada

El 54 % de la población toma cada día, al menos, un medicamento y un tercio de las personas mayores de 65 años se encuentra bajo tratamiento de cinco o más medicamentos. Son datos de una realidad sanitaria en España que el director general del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid (COFM), Francisco Javier Fernández, expuso este miércoles en el encuentro profesional El farmacéutico ante los nuevos desafíos sanitarios y sociales.

Representantes de médicos, farmacéuticos y pacientes manifestaron la necesidad de coordinar esfuerzos y recursos a través de una mayor comunicación entre profesionales sanitarios que conduzca a una atención más integral de los pacientes y de impulsarla figura del farmacéutico como agente de salud para promover un nuevo modelo de prevención de la enfermedad y promoción de la salud.

En el acto, organizado por el COFM para presentar la serie audiovisual Aquí hay un farmacéutico, se celebraron dos coloquios en torno al valor sanitario y social del farmacéutico y al reto de la atención integral, que reunieron a portavoces de los pacientes y de las profesiones médica y farmacéutica, así como a representantes de la Administración.

Soluciones sanitarias y sociales

“Campañas como Madrid te acompaña son un ejemplo de colaboración entre las farmacias y el Ayuntamiento, especialmente para mejorar la atención de las personas mayores, porque los farmacéuticos son profesionales de referencia para este grupo de población”, señaló el concejal delegado del Área de Políticas Sociales, Familia e Igualdad del Ayuntamiento de Madrid, José Fernández, en la mesa redonda Valor sanitario y social del farmacéutico, que moderó la redactora jefa de Sociedad de Servimedia, Mayte Antona.

Aseguró que “el farmacéutico detecta problemas de salud y también las circunstancias sociales, cuando hay un problema de soledad no deseada o de vulnerabilidad social que puede derivar a los servicios sociales”, si bien reconoció que “la protección de datos se ha convertido en el principal escollo” para impulsar el papel del farmacéutico como “agente colaborador” en los programas sociales.

Precisamente, la secretaria del COFM, Marta de Zarandieta, destacó el valor social y sanitario que ofrece la red de tres mil farmacias abiertas en la región: “Conocemos a las personas y a sus familias, también sus circunstancias; sabemos preguntar, detectar la vulnerabilidad y canalizar las demandas de los pacientes”, afirmó, y puso también el foco en la capacidad que ofrece la farmacia para prevenir la enfermedad “como mejor herramienta sanitaria y económica que tenemos”.

En esta misma línea, la presidenta de la Sociedad Española de Farmacia Clínica, Familiar y Comunitaria en Madrid (SEFAC Madrid), Antonela Jiménez, afirmó que “todos los farmacéuticos comunitarios tenemos una vocación asistencial, priorizamos la ayuda y, en cada caso, derivamos a los profesionales que más pueden ayudar, bien sea el médico, los servicios sociales o las asociaciones de pacientes”.

La portavoz de la sociedad científica pidió a las administraciones que se incluya a los farmacéuticos “en todas las actuaciones asistenciales del paciente”.

El refuerzo de la comunicación interprofesional fue una de las prioridades para los expertos. “Hay voluntad de colaboración entre médicos y farmacéuticos para conseguir una atención integral del ciudadano, pero faltan herramientas y una comunicación directa con el médico; nuestras tomas de presión arterial en la farmacia comunitaria no llegan a la historia clínica del paciente, ni tampoco los efectos secundarios que detectamos en la medicación”, reclamó Jiménez.

Ana Guzmán, coordinadora de presidencia de la Federación de Asociaciones de Personas con Discapacidad Física y Orgánica de Madrid (Famma), incidió en la cercanía del farmacéutico para detectar casos de discapacidad y prevenir la vulnerabilidad: “El farmacéutico puede ayudar en la prevención de la soledad no deseada de las personas con discapacidad”.

Defendió la atención a domicilio del farmacéutico, ya que la movilidad reducida de estas personas dificulta su acceso a la medicación. Para facilitar también este acceso a los tratamientos, reclamó al Ayuntamiento habilitar una plaza de estacionamiento reservada al lado de la farmacia para las personas con movilidad reducida.

Continuidad asistencial y fragilidad

El reto de la atención integral del paciente fue el hilo conductor del segundo coloquio que moderó el director de Comunicación del COFM, Mario Vaíllo, una asignatura pendiente de la sanidad española, a juzgar por la opinión de los expertos.

“Hay que seguir hablando de reto, porque a los pacientes nos falta integrarnos y formar parte del engranaje sanitario”, apuntó Laura García Ruano, coordinadora de servicios ambulatorios de la Fundación Madrid Esclerosis Múltiple. “Hay un problema de entendimiento de las prescripciones”, apuntó en referencia a la medicación hospitalaria y los tratamientos de la sintomatología de la enfermedad en Atención Primaria.

“Hay voluntad -aseguró la vocal de Ejercientes No Titulares en Oficina de Farmacia del COFM, María del Carmen Magro-, pero, a la hora de la verdad, el paciente se encuentra bloqueado sin saber cómo comunicarse con los distintos niveles asistenciales”, lamentó.

Se refirió a la campaña de seguridad del medicamento mediante la herramienta de bloqueo cautelar de recetas puesta en marcha en marzo dentro del sistema de receta electrónica. El farmacéutico comunitario bloquea la dispensación de un medicamento si detecta errores, problemas relacionados con los medicamentos o falta de adherencia a los tratamientos; el médico prescriptor recibe el aviso y decide si mantiene la prescripción o en efecto ese medicamento debe ser eliminado de la pauta.  En apenas seis meses se han practicado más de tres mil intervenciones. “Es un paso más en la comunicación, pero hay que llevar la receta electrónica también al hospital”, instó entre otras medidas, como la necesidad de potenciar áreas de colaboración con la farmacia hospitalaria en formulación magistral, protocolos de actuación, conciliación de medicación o acceso a medicamentos de uso hospitalario.

El presidente de la Sociedad Madrileña de Farmacéuticos de Hospital, Mario García Gil, ofreció cuatro claves de acción: actitud, mente abierta, bondad y entorno de seguridad para los profesionales y pacientes. En su opinión, “el farmacéutico tiene que integrarse más en el sistema para conseguir la continuidad asistencial; lo conseguimos en la pandemia, hubo coordinación en todos los niveles y es lo que hace falta para una atención integral”. En este sentido, señaló que la nueva ley de farmacia de Madrid “es una solución a problemas vistos en la pandemia”.

García Gil añadió que la tarjeta sanitaria individual “es una gran herramienta que ofrece un entorno en el que nos podemos relacionar pacientes y profesionales para resolver problemas”. Puso el foco en la resolución de las situaciones de fragilidad en los pacientes, “porque eso va a generar resultados”, según aseguró, y advirtió de la importancia de no descuidar la esfera social y emocional de los pacientes, porque “eso también es parte de la atención integral”.

Confianza entre médicos y farmacéuticos

“La farmacia tiene un contacto directo con los pacientes y es fundamental en el éxito o fracaso de los tratamientos”, indicó el vocal de Atención Primaria del Ilustre Colegio de Médicos de Madrid, Rafael Ortega. Abogó, por ello, por que la farmacia vaya “un paso por delante” para que los farmacéuticos puedan modificar o adaptar el tratamiento sin cambio de principio activo cuando las circunstancias lo requieran o bien comunicar un error en la prescripción. 

El representante médico admitió también encontrarse “todos los días con faltas de medicamentos”, por lo que pidió una mayor intervención farmacéutica para facilitar “una consulta inmediata e intervención dentro del módulo de prescripción para que salte una alerta al médico”, según puso como ejemplo.

Asimismo, se mostró partidario de que el farmacéutico asuma un papel más activo en las campañas de vacunación, entre otras posibilidades, y lamentó que “la investigación farmacéutica no está en la Atención Primaria”.

Todos los participantes en esta mesa concluyeron en la necesidad de que haya diálogo entre los profesionales sanitarios y con los pacientes, así como en el respaldo de las administraciones, para que el reto que hoy por hoy supone la atención integral se consiga superar con éxito.

Foto 1 (de izda. a dcha.: Ana Guzmán, coordinadora de presidencia de la Federación de Asociaciones de Personas con Discapacidad Física y Orgánica de Madrid (Famma); Antonela Jiménez,la presidenta de la Sociedad Española de Farmacia Clínica, Familiar y Comunitaria en Madrid (SEFAC Madrid); Marta de Zarandieta, secretaria del COFM; José Fernández, concejal delegado del Área de Políticas Sociales, Familia e Igualdad del Ayuntamiento de Madrid; Mayte Antona, redactora jefa de Sociedad de Servimedia; y Manuel Martínez del Peral, presidente del COFM.

Foto 2  (de izda. a drcha.): Mario Vaíllo, director de Comunicación del COFM; Rafael Ortega, vocal de Atención Primaria del Ilustre Colegio de Médicos de Madrid; María del Carmen Magro, vocal de Ejercientes No Titulares en Oficina de Farmacia del COFM; Manuel Martínez del Peral, presidente del COFM; Laura García, coordinadora de servicios ambulatorios de la Fundación Madrid Esclerosis Múltiple; y Marío García, presidente de la Sociedad Madrileña de Farmacéuticos de Hospital.

26 de octubre de 2023

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