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Guadalix de la Sierra rinde homenaje a su farmacéutico con más historia

El COFM acude al descubrimiento de la placa conmemorativa a Pedro Ramón Escribano, en honor a toda una vida dedicada a la farmacia y a sus pacientes en el municipio madrileño

Desde que, en 1932, Pedro Ramón Escribano diera vida a “la Casa de la Botica”, junto a su esposa, María Torres Cortés, nadie se quedó sin su medicina por no poder pagarla y nunca se cerraron sus puertas.

Porque fue la única farmacia abierta en Guadalix de la Sierra y en ella estuvieron permanentemente de guardia (día, noche y festivos). Ni siquiera durante la Guerra Civil, cuando les llamaron a filas, La Casa de la Botica cerró, ya que, de haberlo hecho, habrían dejado desprotegidos y desabastecidos al pueblo y aledaños (Navalafuente y Soto del Real).

Ante su profesionalidad y dedicación, el Ayuntamiento ha querido rendirle un emotivo homenaje descubriendo una placa con su nombre. Un acto al que acudieron el presidente del COFM, Luis González, junto a la secretaria General, Mercedes González Gomis, la vicepresidenta, Remedios Piñol, la tesorera, Teresa Castaños, y la vocal de Docencia, Pilar Varela, junto al alcalde de Guadalix de la Sierra, Borja Álvarez, y los familiares y amigos de Pedro Ramón Escribano, que han sumado al homenaje.

Para Luis González, “este acto reivindica la labor desinteresada del farmacéutico, que como en el caso particular de esta farmacia, abierta en 1932, ha demostrado sobradamente la importancia de contar con un profesional sanitario cercano. Por aquel entonces se vivía de guardia permanente y ahora, con esta pandemia, hemos vuelto a estar al pie del cañón, abriendo en muchas localidades todos los días pese a las adversidades sanitarias o climáticas. Así lo hemos demostrado durante la gran nevada, un momento difícil que no impidió que todos los farmacéuticos madrileños siguieran atendiendo a sus pacientes”. Orgulloso de este homenaje, el presidente del COFM, se ha felicitado por el apoyo y reconocimiento de la población a la farmacia.

Por su parte, Carmen Escribano, primogénita de Pedro Ramón Escribano, ha tenido unas emotivas palabras de recuerdo hacía su padre: “En 1954 publicó el libro ‘Guadalix de la Sierra y su término municipal’, en el que, entre otras muchas curiosidades expresa: Cuando se remonta la Historia, pronto se llega a edades y tiempos en que todo hilo se pierde y toda fuente se ciega. Pienso que con esta placa sencillamente rescatamos la figura de mi padre y evitamos el olvido”.

Un ejemplo para la profesión

La profesionalidad y vocación de Escribano le mantuvieron al frente durante 56 años como titular trabajando en su laboratorio, botica y rebotica, en la que, como inspector farmacéutico municipal de la zona de Buitrago y diplomado de Sanidad, preparaba las fórmulas magistrales y hasta ponía inyecciones cuando hacía falta.

El alcalde de Guadalix de la Sierra, Borja Álvarez, se ha referido a Don Ramón, como le conocían en el pueblo, como un hombre afable y querido por todo el mundo: “Ejerció siempre su profesión a completa satisfacción y merece semejante reconocimiento”. A su juicio, “ningún otro funcionario puede aportar mayores méritos”. En este sentido, señala que “su vocación le mantuvo al frente durante 56 años como titular trabajando en su laboratorio, botica y rebotica, en la que, como inspector farmacéutico municipal de la zona de Buitrago, preparaba las fórmulas y ponía inyecciones cuando hacía falta”.

Un poco más de historia

  • Abrió la farmacia en marzo de 1932 y fue su titular hasta 1979.
  • También ejerció como Inspector Farmacéutico Municipal.
  • En julio de 1971 Pedro Ramón Escribano pidió ayuda al Colegio para comprar un fotocolorímetro que necesitaba y que valía unas 45.000 pesetas. Como no podía disponer de esa cantidad le pidió al Colegio que lo comprara y que él lo iría abonando a razón de unas 5.000 pesetas al mes. Era tanta la pasión que sentía por su profesión que en la petición llega a decir: “el aparato me entusiasma”.
  • En 1955, el alcalde de Guadalix de la Sierra solicitó que se le concediera una distinción por la publicación del libro Guadalix de la Sierra y su término municipal en el que hace un estudio geográfico, geológico y botánico de la zona.

19 de febrero de 2021

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