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Elena Mantilla: “Queremos fortalecer el papel asistencial de las farmacias y de los farmacéuticos como agentes de salud”

La directora general de Inspección y Ordenación Sanitaria de la Comunidad de Madrid habla con el COFM del Anteproyecto de la Ley de Farmacia

Juan Marqués

-¿Por qué el Gobierno de la Comunidad de Madrid considera necesario aprobar una nueva Ley de la Farmacia en estos momentos?

Es una cuestión más que justificada.  Desde su entrada en vigor, la Ley 19/1998, de 25 de noviembre, de Ordenación y Atención Farmacéutica de la Comunidad de Madrid ha sido objeto de constantes modificaciones parciales que han afectado al contenido sustancial de la propia norma. A su vez, a nivel estatal, se han aprobado leyes de notable importancia que han incidido sustancialmente en la regulación de los diferentes sectores que participan en la dispensación de medicamentos y productos sanitarios. A esto debemos añadir la mayor complejidad de los tratamientos, las crecientes demandas de salud de la sociedad y los avances producidos en el ámbito de la gestión sanitaria, con la incorporación de las nuevas tecnologías.

Por ello, la Consejería de Sanidad, a través de la Viceconsejería de Humanización y concretamente desde la Dirección General de Inspección y Ordenación Sanitaria, estamos tramitando el anteproyecto de Ley de Farmacia. Un texto que está reforzado por las actuales circunstancias derivadas de la pandemia. Durante esta etapa se ha podido ver con mayor claridad una nueva realidad sanitaria, que demuestra la importancia de las incorporaciones planteadas y la necesidad de fortalecer el papel asistencial de los establecimientos y profesionales farmacéuticos, como agentes de salud, contribuyendo a la mejora de la calidad de la asistencia sanitaria. Con la nueva norma damos respuesta hacia dónde queremos que vaya a evolucionar la oficina de farmacia.

-¿Qué razones han llevado a tramitar el proyecto por el procedimiento de urgencia y qué plazos manejan para que el texto llegue a la Asamblea?

En línea con lo que ya he apuntado anteriormente, se partía de unas circunstancias que ya aconsejaban establecer un nuevo marco regulador. Además, es fruto de lo ya vivido, puesto que esta ley se trabajó mucho hace ya dos legislaturas y llegó hasta su fase final, a la Asamblea, pero no pudo materializarse. Y a todas estas circunstancias les tenemos que sumar la  situación derivada por la COVID-19. Así, durante la pandemia fue necesario adoptar medidas, como fueron la flexibilización de horarios para ayudar a las oficinas de farmacia a organizar mejor su actividad. Una medida puesta en marcha en los momentos en los que la oficina de farmacia sufrió mucho con el personal que caía enfermo. Además, pusimos en práctica la reducción de cargas administrativas agilizando trámites y procedimientos con la Administración.

Esto permitió dar cobertura inmediata a las necesidades, como fue, entre otras, el nombramiento de personal. Y, también, regulamos la dispensación por parte de oficinas de farmacia y servicios de farmacia con entrega informada a domicilio. Se ofrecía el fármaco y el tratamiento a los pacientes que no podían salir de su domicilio. Con ello garantizamos la cobertura y adherencia a los tratamientos, que lo recogemos con la entrega informada de medicamentos a domicilio a pacientes vulnerables. Medidas todas ellas justificadas por el estado de alarma y a la situación de crisis en la que estábamos sumidos. Por todo ello, por ser un texto trabajado, con la experiencia de la pandemia y para dar respuesta a las necesidades actuales, es necesario poder llevarla a Consejo de Gobierno lo antes posible para que a toda velocidad vaya a la Asamblea para entrar en fase de Comisión y luego a Pleno.  Con ello damos cobertura legal a situaciones que fuera de un estado de alarma, con la ley actual, podrían ser objeto de sanción.  

-¿Recogerá todo lo que se ha hecho desde la oficina de farmacia durante la pandemia que ha demostrado ser útil para los ciudadanos?

Sí, esa es nuestra intención. El anteproyecto recoge, precisamente, aspectos o procedimientos que dieron respuesta a las situaciones excepcionales vividas y entre las que quiero destacar la dispensación con entrega informada a domicilio, que pudo hacer frente a una realidad social que hoy es más visible, sobre todo en el caso de pacientes dependientes, con dificultades de movilidad u otras situaciones de urgencia, que pueden dificultar el acceso a su medicación y, con ello, el abandono de sus tratamientos.

Hemos incluido, además, un artículo dedicado a situaciones de emergencia sanitaria, en el que se prevé dar respuesta y cobertura legal a situaciones excepcionales en el ámbito de la ordenación y atención farmacéutica, y a la participación e integración de los establecimientos farmacéuticos en los dispositivos y medidas que se establezcan en casos de emergencia, catástrofe o peligro para la Salud Pública. Es llegar cada vez más cerca del paciente, allá donde esté, vigilar la adherencia, y recoger lo que nos ha puesto en evidencia la pandemia, darle ese respaldo legislativo que merece. Un trabajo en el que hemos encontrado la colaboración siempre leal y total del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid.

-En relación con la atención farmacéutica domiciliaria ¿cómo se pretende plasmar en la futura norma este servicio pensado para atender al colectivo de pacientes más vulnerables? ¿Se incidirá en el carácter profesional de esta prestación, donde el farmacéutico se responsabiliza de la atención y medicación dispensada, o se plantea como una mera distribución a domicilio o delivery?

Quiero resaltar en primer lugar que el anteproyecto ha recogido la atención farmacéutica domiciliaria dentro del artículo “acto de dispensación”, donde queda preservado el carácter profesional de la prestación de este servicio al ligarlo a la propia dispensación que la misma ley define como “aquella actuación por la que el farmacéutico pone un medicamento o un producto sanitario a disposición del paciente, de conformidad con la prescripción o indicación formalizada mediante receta u orden de dispensación, informando y aconsejando al paciente sobre su correcta utilización en el marco de las funciones estipuladas en la presente ley”. Es decir, la dispensación se materializa en el mismo momento en que se hace la entrega al paciente quedando garantizado, como no puede ser de otra manera, que se realiza por un farmacéutico y el derecho de los usuarios a una atención de calidad. Por tanto, no está concebido como un delivery o distribución a domicilio.

-Sobre el borrador publicado, ¿qué avances se van a incluir para responder a las expectativas que tiene el sector para desarrollar una farmacia de futuro?

En lo relativo a este respecto, el texto establece una serie de funciones de la oficina de farmacia y hace una apuesta firme por la actuación coordinada con las estructuras asistenciales de los servicios de salud y la cooperación institucional, lo que permitirá instrumentar las condiciones de colaboración con el representante institucional de los profesionales farmacéuticos y con otras administraciones y entidades de la Comunidad de Madrid con objeto de garantizar los derechos y el acceso de la población a los medicamentos y productos sanitarios, fomentar su uso responsable, la prevención de enfermedades y la educación y promoción de la salud, estableciendo un marco para dar cabida a servicios profesionales que respondan a las expectativas del sector.

-¿Cree que las funciones del farmacéutico y de la oficina de farmacia están ahora adecuadas a lo que el Sistema Nacional de Salud requiere para afrontar retos como el envejecimiento o la atención de pacientes crónicos? ¿Cómo se pretenden desarrollar en la ley?

Rotundamente sí, la dispensación con entrega informada a domicilio supone una gran mejora en la atención farmacéutica recibida por estos colectivos. Además, se dedica un artículo a los sistemas personales de dosificación con el fin de mejorar la adherencia y efectividad de sus tratamientos farmacológicos, en particular a pacientes crónicos, polimedicados y en situación de dependencia, y también hemos contemplado la atención farmacéutica a través de servicios de farmacia o depósitos de medicamentos en centros de servicios sociales de carácter residencial. Se da así respuesta a las necesidades de una población especialmente sensible, que demanda un alto grado de seguridad en la prestación y, a la vez, garantizando la sostenibilidad del sistema.

-¿Considera que los ciudadanos tienen derecho a elegir con libertad su oficina de farmacia?

Sí, además está recogido expresamente como un derecho de los usuarios.

- Y en el caso de las residencias, ¿tendrán también ese derecho?

Por supuesto, es un derecho de todo usuario, independientemente del lugar donde viva. Todos los pacientes institucionalizados en Madrid tienen acceso a su medicación porque siempre hay una farmacia detrás. El nuevo texto mantiene este servicio y a la vez reconoce el principio de libre elección de farmacia.

-En cuanto a la planificación de la red de oficinas de farmacia, ¿estará en consonancia con el mapa de Zonas Básicas de Salud del Área Única de la Comunidad de Madrid y los centros de salud incluidos?

Lo novedoso aquí es que desaparece el concepto de zona farmacéutica que se ha venido utilizando y la planificación farmacéutica se adecuará a la planificación territorial sanitaria vigente de la Comunidad de Madrid, que es lo más lógico. Por ello, se establece como unidad básica de planificación farmacéutica la zona básica de salud en coherencia con lo dispuesto en la Ley 16/1997, de 25 de abril, de Regulación de Servicios de las Oficinas de Farmacia, donde se señala que las demarcaciones de referencia para la planificación farmacéutica serán las unidades básicas de atención primaria y que después el Decreto 52/2010, de 29 de julio, establece en la zona básica de salud.

-Otro aspecto novedoso será la flexibilidad horaria de las oficinas de farmacia. ¿Responderá también a las necesidades de la población y a las condiciones especiales que existen en las zonas rurales?

Las singularidades de estas farmacias se contemplan en distintos apartados del anteproyecto y, en concreto, se atiende a la necesidad de adecuar el horario a sus características. La ley va más allá e incorpora otras novedades en estos municipios de menos de 2.000 habitantes. Por ejemplo:

· La superficie útil y mínima de los locales de oficina será de 60 metros cuadrados y no de 75 metros cuadrados, establecidos con carácter general. Damos así respuesta a la dificultad de encontrar locales de estas dimensiones en estos municipios.

· Se ha previsto también que, para la autorización de botiquines en estos municipios, no les será de aplicación el criterio de distancia de 2.000 metros respecto a la oficina de farmacia más cercana.

· Los titulares de oficinas de farmacia en estos municipios podrán participar en una nueva convocatoria de autorización de oficinas de farmacia sin la limitación de los 4 años establecida con carácter general.

· Y también hemos tenido en cuenta a los municipios que cuenten con farmacia única cuando se apruebe esta ley, ya que podrán seguir manteniéndola con independencia de los criterios de planificación, y en el caso de que se produzca el cierre voluntario definitivo o forzoso, se adoptarán las medidas necesarias para garantizar la atención farmacéutica a la población de ese municipio y se incluirá su convocatoria en el primer procedimiento de autorización de apertura de oficinas de farmacia.

Es decir, hemos sido muy cuidadosos para dar respuesta a las necesidades de la población y a las características propias de estos municipios.

-Muchas gracias. ¿Quiere añadir cualquier otra cuestión que sea de interés para los ciudadanos y los farmacéuticos?

Para finalizar sí quiero trasladaros que en la Dirección de Inspección y Ordenación Sanitaria llevamos trabajando en este anteproyecto más de 2 años y, a pesar de la pandemia, que ha tenido un gran impacto en nuestro día a día, volcados en actuaciones derivadas de la crisis sanitaria, no hemos dejado de tener contacto con diferentes agentes del sector cuando han solicitado reuniones para defender sus propuestas. Por citar algunos ejemplos: la Federación Empresarial de Farmacéuticos Españoles, la Asociación de Empresarios Farmacéuticos de Madrid, el Consejo General de Colegios Farmacéuticos, Cofares, la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria, la Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria, la Patronal de Residencias, el SERMAS, la Dirección General de Reequilibrio Territorial, farmacéuticos a título personal y, cómo no, también con vosotros, el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid. En definitiva, hemos abierto la puerta a todo aquel que ha querido.

La redacción del texto del anteproyecto ha sido un trabajo elaborado minuciosamente por un magnífico equipo técnico de esta Dirección General, muy solvente en la materia, y que se ha volcado en ello sin descanso valorando cada una de las propuestas que nos han hecho llegar.

Quiero aclarar que lo que se ha subido al Portal de Transparencia, en septiembre, es un borrador/documento de partida que obtuvo por unanimidad el informe favorable del Consejo de Consumo por considerar que tiene un impacto positivo en los consumidores.

Este primer documento se ha enriquecido a lo largo de estos dos meses con los 28 informes recibidos en rueda interna y con otras mejoras impulsadas por la propia Dirección General. Próximamente, se publicará este nuevo texto para someterlo a audiencia pública, y es cuando aquellos con intereses legítimos en la misma podrán aportar sus sugerencias para seguir enriqueciéndola.

Una nueva norma, que me gustaría, alcanzara el mayor consenso porque es una ley de todos y para todos.

10 de diciembre de 2021

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