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PIONERAS FARMACÉUTICAS EN MADRID

 

Amalia El año del nacimiento de Amalia Plá Riaza (1899-1960) apuntaba al fin de un siglo y saludaba el comienzo de una nueva centuria. Eran años en los que el acceso de la mujer a la educación superior y el sueño de un futuro ejercicio de la profesión constituían una rareza, algo incomprensible para el común de los ciudadanos. La sociedad española, sometida a intensos cambios sociales, políticos y económicos, fue el contexto en el que la joven Plá Riaza tomó una decisión que le llevaría a entrar en la historia de las primeras mujeres farmacéuticas españolas.

La identidad de esta pionera, junto a la de otras 105 mujeres, merece visibilidad y nuestra atención. Todas aquellas mujeres inauguraron una nueva época, impulsando un cambio de mentalidad social y aportando, con sus ilusiones, su esfuerzo y su trabajo, su particular contribución al crecimiento de la profesión de la Farmacia.

Amalia Plá Riaza formó parte de un minoritario grupo de mujeres que, hacia finales de la década de 1910, cursó estudios universitarios. Durante su etapa estudiantil, formó parte del Comité de la Juventud Universitaria Femenina Española, un grupo intelectual que defendía el derecho de acceso de las mujeres a la formación universitaria en igualdad de condiciones que los hombres. Destacadas intelectuales, como María de Maeztu o Clara Campoamor, integraban esta asociación de mujeres inquietas, que ejercieron un asociacionismo activo, incluso a nivel internacional.

 

 

Amalia Pla Gandía. Fotografía de la promoción de la Facultad de Farmacia de Madrid. Madrid, 1917. Museo Virtual de Viejas fotos

El periodo universitario de juventud dio paso a partir de 1921 al ejercicio de la profesión farmacéutica en Madrid capital. Amalia había contraído matrimonio el año anterior con el veterinario municipal Esteban Riaza Martínez. Desde 1921 hasta el estallido de la Guerra, se entregó con denuedo a la atención farmacéutica, y así lo recogía una noticia de prensa publicada en 1926:

“…El éxito femenino de esta profesión [de Farmacia] se explica fácilmente, pues su práctica tiene algo de “comiditas”, que agrada a las mujeres, cuyos dedos, por otra parte, parecen más aptos que los de los hombres para las delicadas y minuciosas manipulaciones de laboratorio.

Prueba de la predilección del público por las mujeres boticarias, son numerosos casos por el estilo del de doña Amalia Plá, licenciada en Farmacia, a quien debo gran parte de los datos de este artículo. Tomó en traspaso, hace cinco años, una botica desacreditada, arruinada, y debido quizá no menos a su calidad de mujer que a sus méritos personales, ha logrado devolverla una prosperidad envidiable.

Este favor del público también se explica por la natural tendencia de la mujer que, salvo contadísimas y lamentables excepciones, es siempre “mujer de su casa”- a embellecer con su pulcritud y su amor al detalle el local que viene a constituir para ella una especie de “Hogar profesional”[1].

 

La experiencia laboral y los ahorros atesorados permitieron a Amalia Plá concertar en los años de gobierno de la Segunda República el traspaso de la farmacia de Andrés Marín, en la calle Lagasca nº 126. El acuerdo fijaba el fraccionamiento en el pago del precio del traspaso, hasta su total cumplimiento y posterior entrega del establecimiento a la farmacéutica. Pero la guerra vino a truncar un futuro prometedor. En abril de 1939, Amalia explicaba al Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid las difíciles circunstancias en las que se encontraba:

“…Que a finales de agosto de 1936 se presentó en casa el chico de la Farmacia de D. Andrés Marin, sita en Lagasca, 126 a informarme, de parte de la señora, que fuera urgentemente a verla porque al referido Sr. Marin le habían matado.

Que al presentarse en casa de la Sra. De Marin, me manifestó su desgracia, condoliéndose además de cómo iba a poder pagar la cantidad que me restaba por el traspaso de la referida Farmacia. Le manifesté que no se apurase, que yo pondría de mi parte cuanto pudiese, para ver si conseguía no se incautasen de ella, y me nombrasen regente y que ya saldríamos adelante.

Que después de varios días de ímproba labor, conseguí del Colegio el nombramiento y autorización para que yo, particularmente, me entendiese con ella, sin incautarse de la Farmacia.

Que al ir a comunicar a dicha señora lo conseguido, me encontré que, aquella misma mañana, habían ido unas Milicias y el dependiente a recoger las llaves y que la Asociación de Auxiliares de Farmacia se había incautado de ella.

Que por ver si podría conseguir algo en beneficio de la viuda, seguí de responsable técnico en dicha Farmacia, pero en vista de que mi papel en ella era meramente decorativo, y no conseguía nada a favor de dicha señora, la abandoné a primeros de noviembre de 1936, manifestando que no percibimos ni la viuda ni yo ninguna cantidad.

Que a fines de octubre de 1937 el farmacéutico don Alfonso Cespedosa, establecido en Conde de Romanones 8 y amigo de casa, me suplicó regentase su farmacia porque él había tenido que incorporarse a filas; lo que hice el 27 de octubre hasta hoy, día de la fecha…”[2].

 

Plá Riaza siguió trabajando en la farmacia de Cespedosa entre 1937 y 1939, sobreviviendo como pudo durante esos oscuros años de guerra y destrucción. La Guerra Civil frustró la operación de traspaso y obligó a nuestra protagonista a replantearse su futuro profesional.

Finalizada la contienda, Amalia volvió a intentar hacerse con la titularidad de una farmacia. Esta vez con éxito. El establecimiento del Paseo de Extremadura 92 ocupó la última etapa de su vida laboral. Una larga enfermedad le llevó a traspasarla en septiembre de 1960, falleciendo pocos meses después.

El iter vital de esta farmacéutica es una pequeña muestra de lo que supuso para una mujer el acceso a unos estudios superiores y el ejercicio de la profesión, iniciada en las primeras décadas del siglo XX.

Desde el Departamento de Archivo del COFM rendimos homenaje a estas mujeres en la exposición Pioneras Farmacéuticas. Las primeras mujeres en el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid (1918-1936). Semana del 23 al 27 de septiembre de 2019. Sede del COFM. Sexta planta.

 

Marta García Garralón

Julio de 2019

Departamento de Archivo

Colegio Oficial de Farmacéu

 

[1] El Liberal. 6 de agosto de 1926. “La mujer ante el trabajo. ¿Qué profesión elegir? Farmacia”, por Magda Donato.

[2] Declaración jurada de Amalia Plá Riaza ante el Colegio Oficial de Farmacéuticos de la Provincia de Madrid. 29 de abril de 1939. Archivo del COFM.

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