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Estos son los 18 farmacéuticos cuya muerte ha sido silenciada: los sanitarios olvidados del virus

Un artículo publicado por “El Español” denuncia que los datos oficiales no registran a estos profesionales como sanitarios fallecidos por la pandemia. "La protección por parte de las autoridades públicas ha sido nula".

Reproducimos por su interés un artículo publicado por “El Español” el día 24 de mayo.

Llevaban más de 50 años juntos, hasta que el coronavirus acabó con sus vidas. Tomás Mijimolle y Carmen Cuadrado murieron con sólo tres días de diferencia y por la misma causa. Este matrimonio de farmacéuticos de Leganés (Madrid) se negó a abandonar su botica cuando comenzaba la crisis sanitaria, pese a que ella tenía 82 años y él, 79. La noticia fue un mazazo para el barrio. Todo el mundo les conocía, hasta el alcalde de la localidad.

Éstas son las muertes más sonadas por Covid-19 entre los farmacéuticos españoles, pero no son en absoluto las únicas. En total, 18 de estos profesionales —entre farmacéuticos y técnicos de farmacia— han perdido la vida por coronavirus en España.

Igual que entre los sanitarios y el resto de la población, la peor parte se la ha llevado la Comunidad de Madrid, donde han fallecido un total de 12. El resto están en Ciudad Real (2), La Rioja (2), La Coruña (1) y la Comunidad Valenciana (1), según los datos que ha podido recopilar el Consejo General de Colegios de Farmacéuticos (CGCF).

“La protección por parte de la autoridades públicas ha sido nula. Desde el inicio sabíamos que la farmacia iba a jugar un papel vital y esencial durante la pandemia, como así ha sido, y pedimos a las autoridades autonómicas y nacionales que nos incluyeran en el grupo de profesionales sanitarios para protegernos”, denuncia a EL ESPAÑOL Ana López Casero, miembro del Comité Directivo del CGCF.

Actualmente, nueve farmacias de España están cerradas por estar sus profesionales ingresados. Es un dato relativamente bueno respecto a las 65 que llegaron a cerrar en los momentos más duros. No fue el caso de las farmacias de Tomás y Carmen, que en ningún momento echaron la persiana. Ni siquiera cuando perdieron a sus dueños y fundadores (28 y 31 de marzo).

Tomás provenía de una familia de farmacéuticos de Vega de Pas (Santander), por lo que fue algo natural que acabara ejerciendo el oficio. El caso de Carmen es distinto. Ella iba para perito agrónomo cuando su padre le confesó que le gustaría tener un hijo farmacéutico. Y así fue. Los dos se conocieron en la facultad y estuvieron juntos desde entonces. Incluso en la muerte.

Especialistas en ortopedia

En la casa de los Mijimolle Cuadrado no se concebía aparcar el aprendizaje en ningún momento. “Un año sin hacer un curso de formación era un año perdido”, era un lema de la familia. Eso les llevó a especializarse en la ortopedia. Tanto, que Tomás fue vocal nacional de dicha especialidad en el Colegio Oficial de Farmacéuticos durante más de dos décadas. El farmacéutico no perdió el tiempo ni durante la mili. La hizo en Sidi Ifni, antigua colonia española actualmente territorio marroquí, donde hizo un estudio sobre la alimentación de los bereberes.

“Era un hombre vitalista, familiar, cariñoso, emprendedor y generoso con cuantos le rodeaban, dejando una huella imborrable a cuantos tuvimos la suerte de convivir con él. Siempre tenía presentes a sus hijas y nietos con adoración. Sus convicciones cristianas las reflejaban en el día a día”, escribió sobre él Juan Santiago Arcas, compañero suyo de la mili, en el memorial de EL ESPAÑOL.

El matrimonio siempre consideró su oficio un servicio público y construyó una comunidad en torno al mismo. Los días de guardia invitaban a comer a otros farmacéuticos en la trastienda. Cuando reformaron el local, su única preocupación era que la mesa fuera de mayor tamaño para que cupieran todos, según relatan sus hijas Carmen y Nieves.

 

 

 

 

25 de mayo de 2020

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