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Enfermería utiliza la atención farmacéutica domiciliaria para bloquear el proyecto de Ley de Farmacia de Madrid

El COFM hace un llamamiento a los representantes de la profesión enfermera para seguir trabajando juntos en beneficio de la salud de los ciudadanos

Representantes de los colegios oficiales de farmacéuticos y de enfermería de Madrid se reunieron el pasado martes en la Consejería de Sanidad con el objetivo de alcanzar un consenso en torno al proyecto de Ley de Farmacia de la Comunidad de Madrid, actualmente en trámite parlamentario en la Asamblea.

Por espacio de cuatro horas, y con la presencia del director general de Inspección y Ordenación de la Consejería de Sanidad, se fueron abordando cada uno de los puntos del proyecto que habrían generado ciertas dudas y controversia entre la profesión enfermera, hasta alcanzar un nivel de acuerdo y entendimiento del 99 por ciento.

El único punto del texto que separó a ambas profesiones fue el papel que el citado proyecto reconoce a la oficina de farmacia en el desarrollo de actividades de atención farmacéutica domiciliaria, como garantía de accesibilidad de los medicamentos a determinados pacientes, cuyas circunstancias personales lo aconsejen, relacionadas con el seguimiento farmacoterapéutico, reacciones adversas u otras, del modo que determine la Consejería con competencias en materia de Sanidad, en un posterior desarrollo reglamentario.

Los representantes de Enfermería entienden que la atención farmacéutica domiciliaria es una competencia exclusiva de enfermeros, pese a que el texto precisa que se trata de un servicio relacionado con el uso racional de los medicamentos, el cumplimiento de los tratamientos y la detección de efectos adversos y otros problemas vinculados con ellos, actividades para las que los farmacéuticos se encuentran habilitados y que están perfectamente delimitadas en nuestro ordenamiento jurídico, como así se deduce de la Ley 16/1997, de 25 de abril, de Regulación de Servicios de las Oficinas de Farmacia, la Ley 44/2003, de 21 de noviembre, de Ordenación de las Profesiones Sanitarias, o la Ley 16/2003, de 28 de mayo, de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud.

El rechazo del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid y de la propia Consejería de Sanidad a prescindir de este nuevo servicio a los ciudadanos actualmente incluido en el proyecto de Ley motivó que los representantes de la Enfermería madrileña bloqueasen el acuerdo y se pusiese así fin a la reunión.

Desde este Colegio profesional se quiere recordar que una óptima atención a los pacientes requiere integrar procesos y cooperar de forma multidisciplinar en el ámbito de las competencias propias de cada profesión. Solo sumando equipos se garantiza la continuidad asistencial y la atención sanitaria integral al ciudadano, algo a lo que obliga el actual marco legal y reclaman los propios ciudadanos.

La atención domiciliaria a los pacientes no debe entenderse como “patrimonio” de ninguna profesión, sino una clara demanda social, en especial en determinados ámbitos, como es el envejecimiento y la dependencia, que reclama una sólida y rápida respuesta a partir del concurso y máxima colaboración de los profesionales sanitarios, constituyéndose así en uno de los principales retos de nuestra sociedad.

Las experiencias desarrolladas en algunas comunidades autónomas y la satisfacción manifiesta de los pacientes que han participado en ellas demuestran que la atención farmacéutica domiciliaria responde a necesidades reales que no pueden desatenderse a partir de un supuesto conflicto de competencias que ni tiene base legal ni apoyo institucional o social.

El proyecto de Ley no puede desconocer la realidad social ni desatender las ya conocidas demandas de colectivos específicos de pacientes y personas dependientes, razón por la que impulsa la labor del farmacéutico como agente de salud allí donde es experto y competente, esto es, en el uso racional y seguro del medicamento. La actuación del farmacéutico en el seguimiento de los tratamientos farmacológicos y en la adherencia a los mismos está avalada además por unos resultados que se traducen en la mejora de su estado de salud y en su calidad de vida, llevando ello consigo, además, claros ahorros para el Sistema Sanitario.

Sumar más profesionales y recursos a la atención domiciliaria de los pacientes que así lo solicitan, respetando escrupulosamente el ámbito competencial de cada profesión y siempre dentro del actual marco normativo, solo puede interpretarse como un paso adelante de nuestro Sistema de Salud, precisamente en la dirección marcada por las autoridades sanitarias de impulso y refuerzo de la cooperación interprofesional.

El proyecto de Ley de Farmacia de la Comunidad de Madrid es una excelente oportunidad para aprovechar el potencial sanitario que ofrece una red de oficinas de farmacia siempre cercana y al servicio de los ciudadanos de la manera más eficiente, con el fin de promover la salud de la población, mejorar su calidad de vida y aportar más valor a la sanidad madrileña. 

20 de septiembre de 2018

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