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Artículo

ALZHEIMER

Definición

La enfermedad de Alzheimer afecta la parte del cerebro que controla el pensamiento, la memoria y el lenguaje, limitando la habilidad de las personas para recordar, razonar y comunicarse. Es la forma más común de demencia entre las personas mayores.

 

Factores de riesgo

El alzheimer implica un fallo progresivo de las células cerebrales, pero todavía no se sabe por qué sucede esta enfermedad. Sin embargo, se han podido identificar ciertos factores de riesgo que aumentan las posibilidades de desarrollar la enfermedad.

  • Edad: Es el factor de riesgo más importante para sufrir alzheimer. Existe un aumento exponencial de las cifras de incidencia y prevalencia a medida que se cumplen años, siendo del 2% entre la población de 65-69 años y llegando al 32% entre los ancianos de 85-89 años.
  • Factores de género: Las mujeres tienen un riesgo superior de padecer esta enfermedad.
  • Factores genéticos: Las alteraciones genéticas son importantes en la aparición del alzheimer precoz. El riesgo es mayor si hay personas en la familia que tuvieron la enfermedad.
  • Factores tóxico-ambientales: El tabaco es un factor de riesgo.
  • Factores nutricionales: La hipercolesterolemia, la deficiencia de vitamina B12 y de folatos, la obesidad, una dieta sin antioxidantes, así como el alcoholismo son factores de riesgo para el alzheimer.
  • Factores sanitarios: La depresión, la hipertensión, la menopausia y la andropausia son factores de riesgo para la enfermedad.
  • Factores socioeconómicos y culturales: Algunos datos epidemiológicos parecen apoyar la idea de que cuanto mayor sea el nivel educativo que se alcanza, menor será la probabilidad de sufrir demencia en edades avanzadas Es decir, a mejor educación y estado socioeconómico, menor enfermedad de Alzheimer.

Diagnóstico

No hay solo un tipo de médico que esté especializado en diagnosticar o tratar el alzheimer. Lo habitual es que el médico de Atención Primaria se encargue del proceso de diagnóstico y tratamiento y derive al paciente a un especialista:

  • Neurólogo: Especializado en enfermedades del cerebro y del sistema nervioso.
  • Psiquiatra: Especializado en desordenes que afectan el estado de ánimo o la forma en que funciona la mente.
  • Psicólogo: Puede evaluar la memoria, concentración, capacidad para resolver problemas, lenguaje y otras funciones mentales.

Actualmente no hay cura para el alzheimer, pero existen tratamientos con medicamentos que pueden ayudar a paliar los síntomas y mejorar la calidad de vida del paciente.

 

Etapas

La enfermedad empeora con el tiempo. De forma general, se definen unas “etapas” para describir cómo las habilidades de una persona cambian a medida que avanza la enfermedad.

  • Etapa inicial o leve: La persona empieza a tener frecuentemente alguna pérdida de memoria y pequeños cambios en su personalidad. Pueden olvidar eventos recientes o los nombres de personas o cosas conocidas. Es posible que ya no puedan resolver problemas matemáticos sencillos y se va perdiendo, poco a poco, la habilidad de hacer planes y de organizar.
  • Etapa intermedia: Es más notoria la pérdida de memoria y la confusión. Las personas tienen más dificultad de organizar, planear y seguir instrucciones. Pueden necesitar ayuda vistiéndose y empezar a tener problemas de incontinencia. Es posible que ya no sepan dónde están o qué día o año es. Pueden empezar a deambular lejos de su casa, repetir movimientos, estar inquietos e incluso tener dificultades para dormir. Los cambios de personalidad son más serios, las personas en esta etapa pueden volverse agresivas.
  • Etapa tardía o severa: Es la última etapa y termina con la muerte de la persona. El enfermo necesita ayuda para desarrollar cualquier necesidad cotidiana, es posible que no pueda hablar, caminar, sentarse recto sin ayuda, ni reconocer a sus familiares. También puede tener dificultades para tragar y negarse a comer.

Las  etapas son guías generales y los síntomas varían mucho de un individuo a otro. Las personas que padecen alzheimer viven un promedio de ocho años después de que sus síntomas hayan empezado a ser notados por otras personas, pero la expectativa de vida varía de tres hasta unos 20 años, dependiendo de la edad y otras condiciones de salud del individuo.

Convivir con el alzheimer

Estos enfermos pueden necesitar asistencia y vigilancia las 24 horas para brindar un ambiente seguro, controlar el comportamiento agresivo o agitado y satisfacer sus necesidades.

Comunicación y cuidados

  • Expresar empatía, es decir, comprender las emociones y sentimientos del paciente, identificándonos con él.
  • Mantener la comunicación mediante frases cortas y simples. Las informaciones importantes deben repetirse, si es necesario, varias veces. Emplear un tono cuidadoso, pero al mismo tiempo claro y determinado. Hay que ser comprensivo y tolerante, no reñir ni avergonzar al enfermo ante los demás. No hacer comentarios negativos y evitar discusiones sin sentido. Intentar conservar el buen humor. Los elogios son más útiles que las críticas, cuando el paciente reacciona bien pueden emplearse palabras, gestos afectivos o una sonrisa.
  • Tener personas y objetos familiares alrededor. Para evitar mayor confusión se recomienda mantener los objetos de uso cotidiano siempre en el mismo sitio.
  • Proporcionar recordatorios, notas, listas rutinarias o instrucciones para las actividades diarias.
  • Conviene poner relojes y calendarios en sitios visibles para que se oriente en el tiempo.
  • Cubrir o quitar los espejos, ya que el enfermo puede asustarse al ver su imagen y no reconocerse.
  • Hacer caminatas regulares con el cuidador puede ayudar a mejorar las habilidades de comunicación y evitar que la persona deambule.
  • Evitar el ruido y la confusión provocada por mucha gente a su alrededor. La música tranquilizante puede reducir la deambulación y la inquietud, aliviar la ansiedad y mejorar el sueño y el comportamiento.
  • Es necesario revisar y corregir los defectos auditivos y visuales y someterse a exámenes de conducir frecuentes. Es posible que no sea capaz de transmitir manifestaciones de dolor.
  • Supervisar las comidas, ya que estos enfermos suelen olvidarse de comer y beber pudiendo llegar a deshidratarse. Respetar los gustos y las costumbres del paciente.
  • Mantener una buena higiene, hacer que asearse y vestirse más fácil. Es importante mantener la independencia de la persona el mayor tiempo posible, esto ayudará a mantener la autoestima.
  • Dejar en el armario las prendas indispensables, fáciles de poner y quitar. Reducir al mínimo los objetos de aseo y que tengan un fácil acceso.
  • Buscar asesoría legal a tiempo, antes de que la persona sea incapaz de tomar decisiones.
  • El Programa de Retorno Seguro, implementado por la Asociación para el Alzheimer, aconseja que las personas con demencia lleven puesto un brazalete de identificación. Si ellas salen a deambular, el cuidador puede avisar a la policía y a la oficina del Programa de Retorno Seguro, donde la información acerca de ellas se guarda y se comparte a nivel nacional.

Seguridad en el hogar

La pérdida de coordinación física y de memoria aumenta la posibilidad de sufrir una lesión, por eso se debe mantener el domicilio lo más seguro posible. Hay que evitar caídas y quemaduras. Se recomienda:

  • Mantener la casa lo más libre posible de muebles y objetos rompibles, dañinos o que puedan provocar caídas, además de mantener el suelo siempre seco para evitar resbalones.
  • Eliminar alfombras y cualquier obstáculo para caminar, como pueden ser algunos cables sueltos.
  • Mantener algunos puntos de luz por la noche (pasillo, baño, dormitorio) para evitar caídas si se despierta durante la noche.
  • El ascensor es más seguro que las escaleras para evitar caídas.
  • Usar platos y vasos de plástico. Guardar los objetos cortantes o punzantes.
  • El baño o la ducha debe estar provisto de bandas o alfombrillas antideslizantes y barras para que el paciente pueda agarrarse y no resbalar. Las llaves del agua fría y caliente deben ser claramente identificables, se pueden poner pegatinas.
  • Conviene evitar las cocinas de gas e instalar detectores de gas y de humo. Evitar el uso de braseros y similares. Proteger las fuentes de calor.
  • Colocar dispositivos de seguridad en la puerta de la cocina, de la nevera y de los armarios que guarden pequeños electrodomésticos y productos de limpieza.
  • Limitar la apertura de puertas y ventanas que dan al exterior, así como  eliminar cerrojos interiores para que no pueda encerrarse.
  • Utilizar carteles con dibujos para indicar su habitación, su cama, cuarto de baño y flechas para señalizar el recorrido.
  • Poner un timbre cerca de la cama.

Consejos para los cuidadores y familiares

Los cuidadores deben cuidar de sí mismos, así como de la persona con demencia.

  • El cuidador debe tomar un descanso de forma regular para mantenerse saludable, tanto física como emocionalmente.
  • Se aconseja mantener relación con otras personas, incluso formar parte de los grupos de apoyo para familias de pacientes con enfermedad de Alzheimer.
  • Obtener más información sobre la enfermedad para saber lo que se debe esperar y cómo afrontar los cambios en el comportamiento, lo que ayuda a entender al paciente.
  • Es normal experimentar emociones como pena, culpa, enojo, vergüenza, soledad, impotencia, rabia y frustración cuando se cuida a una persona de comportamiento difícil.
  • Puede llegar el momento en que el cuidado del paciente requiera su ingreso en un centro residencial.

20 de septiembre de 2017

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